– Miles de estudiantes buscan pisos baratos en Almanjáyar y La Chana
En este mes se encuentran las mejores ofertas, pero el alquiler no hace «más que subir» y por una habitación piden hasta 270 euros. El colegio mayor cuesta el triple.
Encontrar un chollo en Granada en lo que se refiere a piso y más si es para universitarios es tarea bastante complicada, por no decir otra cosa. No obstante, los hay. Quienes tienen más posibilidades de dar con esa oferta económica, con una habitación de lujo, buenos compañeros… son los que se patean estos días las calles viendo pisos para vivir el próximo curso. Miles de universitarios se rifan los cientos de pisos que se alquilan en la capital granadina -una ciudad universitaria por excelencia, sólo en grado hay unos 60.000 alumnos y el 60% son de fuera- y este mes y principios del que viene son las mejores fechas para buscar. Las zonas más baratas son Almanjáyar y Cartuja; la Chana; el Zaidín; y la plaza de toros.
Cerca de la estación de autobuses se pueden alquilar pisos para compartir con dos o tres personas por cien o ciento veinte euros. Lo cierto es que tampoco son lo más abundantes. Cada vez es más difícil encontrar estas ofertas y más habitual que en el Zaidín mismo pidan doscientos euros al mes por una habitación en un piso en el que hay que compartir cocina, comedor… con otras dos personas más. «La habitación tampoco es muy grande y tiene poca luz», cuenta Juani Robles, estudiante de Relaciones Laborales, que estos días coge todos los papeles con teléfonos de chicas que buscan compañera de piso.
Siguen subiendo
Los precios no bajan, todo lo contrario: suben. Los estudiantes que estos días deban enfrentarse a la ardua tarea de buscar techo para los próximos meses deberán pagar entre 150 y 270 euros -incluso más en algunos casos- para vivir en un piso en el que comparten baño, cocina y salón con otras tres o cuatro personas. Cerca de Ciencias, Medicina, Relaciones Laborales, Políticas, Camino de Ronda, Gran Vía los precios siguen al alza: diez, veinte y treinta euros más al mes: 200, 250…
Las condiciones en las que se ofertan algunos alojamientos tampoco cambian mucho y suelen «dejar bastante que desear», según denuncian Francisco Pérez y Eugenia López, estudiantes de la facultad de Ciencias. Lo peor, que los sofás y camas no suelen ser «muy cómodos» y que la vajilla de la cocina, sillas, electrodomésticos ponen los justos «si es que los ponen». Esto, no ha cambiado mucho en los últimos años -salvo honrosas excepciones- y es la crítica permanente.
Los jóvenes buscan en las zonas más baratas, pero no todos. Irse a vivir a Almanjáyar o a la Chana supone para muchos tener que subirse todos los días como mínimo dos veces al autobús y eso les sale por un pico. A otros simplemente no les gusta la zona. Así, en el Área Metropolitana también empiezan a alquilar algunos universitarios o incluso familias de fuera a comprar pisos para sus hijos que estudian, pero es más complicado porque tienen que estar pendientes de los horarios de los autobuses sino tienen coche propio.
Colegios y residencias
El alquiler en pisos compartidos sigue siendo el sistema más utilizado por los universitarios en la capital granadina. Si bien, los estudiantes de la UGR tienen donde elegir. Colegios mayores, residencias, habitaciones con familias, programas con personas mayores… son otras opciones. Los precios son distintos y las exigencias también. La estancia mensual en un colegio mayor cuesta el triple que en un piso, por ejemplo, las residencias también son más caras. Lo más económico son los programas para convivir con personas mayores que están solas y que se gestionan a través de las trabajadoras sociales de la UGR.
En Granada hay trece colegios mayores cuyo periodo para solicitar una plaza está abierto. Esta modalidad suele ser más utilizada por los jóvenes que llegan a estudiar su primer curso y después se van a pisos. También los hay que terminan sus carreras en estos alojamientos. Las residencias son de lo más variopintas. Las hay religiosas, laicas, con capacidad para trescientos o sólo para quince jóvenes. Los precios son similares a los colegios, aunque hay variedad.
Así, mientras unos hacen las maletas para volver a casa con la seguridad de que sus mantas, ropas que no van a utilizar… están a buen recaudo porque las guardan en el piso que han estado este año y al que volverán, otros gastan dinero -llamando por teléfono- y zapatillas buscando algo medio decente donde vivir. Lo hacen buscando en los carteles con todo tipo de leyendas y llamamientos en paredes… a los que se suman cada vez con más fuerza los mensajes en internet.
Los universitarios también disponen de información sobre alojamientos -colegios, pisos, habitaciones, hostales…- en el Servicio de Estudiantes de la Universidad granadina, sita en calle Severo Ochoa.