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Miró, pero no tocó

Miró, pero no tocó
Gonzalo Miró reunió en Granada a decenas de jóvenes estudiantes que llenaron el aula magna de Medicina para escuchar sus experiencias sexuales
LOURDES SÁNCHEZ //GRANADA

GUAPOS. La actriz Mónica Cerezuela y Gonzalo Miró, ayer en Granada. JULIO SEVILLANA

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DÓNDE está? ¿Ha llegado ya? Queremos verlo. Estos eran tan sólo algunos de los comentarios que se podían oír ayer en los pasillos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada. El causante de esta expectación no era otro que Gonzalo Miró. El motivo, el sexo.

No se asusten, el madrileño no protagonizó ningún espectáculo propio de ese terreno, aunque a muchas les hubiese gustado… Gonzalo Miró pisó Granada como si de un abanderado del anticonceptivo se tratara. Esta era su causa: concienciar a los cientos de universitarios que acudieron a su charla del uso de métodos anticonceptivos fiables para reducir el número de embarazos no deseados y prevenir las enfermedades de transmisión sexual.

Parecía que este joven madrileño, de apariencia tímida y recatada, tenía mucho que decir sobre sexualidad, y así fue. El morbo estaba servido.

Todo un gancho

Compartió mesa, entre otras, con una de las caras más bonitas del panorama televisivo actual, la actriz Mónica Cerezuela, de Camera Café. Ambos se convirtieron en el gancho perfecto para atrapar a decenas de chicos y chicas allí congregados que posaban sus miradas punzantes sobre los dos jóvenes. Algunos esperaban atentamente el momento en el que los dos guaperas contaran sus experiencias sexuales, y otros, para qué negarlo, porque no podían dejar de admirar los atributos que lucían ambas bellezas.

«La mayoría de las veces la idea de usar el preservativo parte de mí», así lo reconoció el hijo de la cineasta Pilar Miró. Un hombre con iniciativa, o eso parece. Una actitud que seguro le hubiese gustado disfrutar a más de uno. Y es que eran una multitud de universitarios la que se apiñó en el aula magna de la Facultad para comprobar que Gonzalo era real. Lo suelen ver en la tele y lo tienen como un icono de la sexualidad. También ha sido modelo, es un hombre guapo y atractivo, es por ello que para algunos escucharlo hablar de sexo es poco menos que un afrodisíaco. «No puedo imaginar cómo será este muchacho en la intimidad, pero parece que tiene las cosas muy claras, y eso atrae», afirma Rocío, una estudiante de Medicina. «Ojalá fuese mi novio, porque ¿vaya hombre!», reconocía su compañera Paqui. Una relación, duradera o no, es la que a muchos les hubiese gustado compartir con Gonzalo. Un «momento anticonceptivo» con Miró. «Es tan guapo y parece tan buena gente que es un placer que comparta sus experiencias sexuales con nosotras», así lo afirmaba Bea, una de las asistentes a la conferencia.

Eso sí, en esta ocasión no ha habido suerte. La lección fue teórica y no práctica, como a muchas (y también a muchos) seguramente les hubiese gustado.
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