GRANADA
«Si hubiera más conciertos y cine barato no iría tanto de botellón»
Las alternativas a la concentración en la calle para beber avanzan poco a poco, pero los jóvenes echan de menos más actividades
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Actividades de asociaciones, reuniones privadas y cine club
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LOS fines de semana se pueden hacer más cosas en Granada que salir de botellón. Las alternativas a la ingesta de alcohol en la calle se van haciendo un hueco en la capital granadina, no obstante, según los jóvenes encuestados por este periódico no son aún suficientes. Unos son botelloneros porque les gusta, otros porque son sus amigos y otros porque «la ciudad no nos oferta otra cosa».
Lo cierto es que echando mano de las grandes cifras no todos los jóvenes son seguidores del fenómeno botellón en la capital. Cada fin de semana se pueden reunir en la explanada de Hipercor -jueves, viernes y sábado- unas veces tres mil jóvenes, otras cinco y otras muchos menos. En días de convocatoria -fiesta de la primavera o Cruces, hasta ahora- las cifras se disparan. Sólo en la Universidad granadina hay matriculados en grado cerca de unos 60.000 jóvenes. Y a estos hay que sumar el resto de chavales de la capital que están trabajando o aún en el instituto.
Ante esta situación la cuestión es ¿Qué hacen los chavales que no van de botellón? ¿Qué alternativas les ofrece la capital? Las más jugosas son las actividades del programa Enrédate conmigo, promovido por la concejalía de Juventud del Ayuntamiento. Excursiones nocturnas, talleres de cine, patinaje sobre hielo, juegos de rol… En los últimos años han participado cada edición más de 11.000 jóvenes. Pocos.
Al margen de las actividades organizadas por la Administración municipal, los jóvenes pueden acudir a los conciertos de las salas de música, las sesiones de teatro y las salas comerciales de cine. Lo típico, aunque hay un problema: Son caras. Y entonces surge otra cuestión. ¿Hay alternativas al botellón? ¿Qué le gustaría al sector juvenil que se ofertara? ¿Sólo les interesa el botellón?
A Marta Molero, una joven granadina de 23 años, es de las que no les entusiasma mucho el botellón. Más bien le gustaría ir más al cine y a conciertos, pero las entradas están a unos precios demasiado elevados. En esta misma línea, demanda un espacio, pero no botellódromo, para que los jóvenes puedan reunirse y participar de más actividades culturales y más variadas.
Pedro Espinosa, otro estudiante granadino de 25 años, también apoya la opción del cine y el teatro más barato. «A mí me gusta mucho, pero no puedo ir todo lo que quisiera debido a que es caro», remata. El año pasado se abonó al ciclo de conciertos de la orquesta sinfónica en el Manuel de Falla e insiste en que debería haber más alternativas al botellón y más facilidades.
Patricia Roldán, una joven estudiante de Química, es más de pub que de la concentración en la calle para beber. Si hubiera más alternativas se apuntaría. Se suma a la petición de actividades más baratas y, sin embargo, advierte que lo del patinaje y los deportes no le llama la atención. Alberto Espinosa, un joven granadino de 23 años que ya ha terminado de estudiar, sí es de los que solicita espacios deportivos para las noches de los fines de semana. Le gustaría que se abrieran las pistas por las noches y se organizaran torneos gratuitos entre los jóvenes. También ha participado en el Enrédate y su valoración sobre el programa es muy buena. La única pega que pone junto a Marta es que las excursiones nocturnas, por ejemplo a la Alhambra, son escasas.
Defensores
Los que sí se declaran botelloneros son José María Ruiz y María Luisa Cazorla, alumnos de la Universidad de Granada y que tienen 18 años. No son de la capital y declaran que está bien que haya más alternativas, pero el botellón está «muy bien». No obstante, tienen una queja, que la zona donde se pueden hacer ahora estas concentraciones está «demasiado lejos de casa» y tienen que andar mucho. Opinan que en la capital no hay muchas alternativas al botellón por no decir casi ninguna. Eso sí, advierten que si se ofertara teatro, cine… irían dependiendo de la calidad.
Las que sí participarían en estas propuestas alternativas a la ingesta de alcohol, serían Priscila Cara y Cristina Jiménez, estudiantes de Arquitectura Técnica. Confiesan que no harían siempre lo mismo; ir de botellón o quedarse en casa viendo la tele. Si hubiera más cine, teatro, encuentros culturales… a un precio más asequible irían.
En definitiva, los jóvenes encuestados quieren más actividades para las noches de los fines de semana y al ser posible también para el día. Pero esa no es la única petición; demandan que sean muy baratas o gratuitas. Así no participarían tanto del tan cacareado botellón. Eso dicen.