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SOS por la vega de Armilla

OPINIÓN
TRIBUNAABIERTA
SOS por la vega de Armilla
JESÚS GARCÍA LÓPEZ Y MARIO ORTEGA RODRÍGUEZ/
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SITUADOS entre el Campus de la Salud y el futuro Centro Comercial Nevada, justo donde la Ronda Sur vira y conecta con la circunvalación, una mirada panorámica nos muestra decenas de grúas que afirman la vorágine constructora-destructora que se ha instalado en la localidad de Armilla. En ese lugar, cientos de miles de metros cuadrados de vega ribereña de los ríos Monachil y Genil fueron sepultados por un complicado entramado de viales que, como una metáfora de la estulticia, se entrelazan sobre sí mismos. Los ingenieros de circunvalaciones y rotondas decretaron, en su día, que los peatones debían reconvertirse en automovilistas o motoristas para ir de Armilla al Campus de la Salud o al Zaidín; para el caminante, la línea recta ya no es la distancia más corta entre dos puntos. Mas allá de ese laberinto, después del AKÍ en dirección al oeste, al otro lado, existen unos terrenos de fértil Vega sobre los que el ojo de la codicia ha situado un dardo envenenado.

Como ciudadanos del mundo, todo lo que ocurre en él nos concierne. Lo que pasa en Armilla, además, nos afecta; tanto como al resto de habitantes del área metropolitana. Somos damnificados del modelo de urbanismo desarrollista. Víctimas, al igual que los residentes en Armilla, de la carencia de arbolado en sus calles, de las aceras inexistentes o minimalistas, de las calles sin salida, de la ausencia de bus urbano, de los entramados serpenteantes y laberínticos, de las obras interminables del aparcamiento subterráneo, del ruido y la contaminación debida al tráfico intenso, de la apretada cohabitación de naves, disco-pub y viviendas, de la carencia de frondosos espacios verdes de ocio y esparcimiento. Vivimos en una comunidad de municipios que interaccionan mutuamente determinando la calidad de vida de toda la población del área metropolitana. Residentes en un lugar, estudiantes o trabajadores en otro, consumidores o viajeros culturales en un tercero, y ciudadanos de todos. Por eso, y porque creemos que hoy las posiciones políticas más sensatas y moderadas están siendo defendidas por los movimientos sociales, desde la más pequeña asociación de vecinos hasta Greenpeace, nos manifestamos en contra de la construcción de la Feria de Muestras, FERMASA, en terrenos de la Vega de Armilla calificados en el POTAUG como de especial protección por su valor agrícola, paisajístico, medioambiental, histórico y cultural. Mucho se ha escrito en estas páginas en defensa de La Vega. Las conclusiones de la Comisión de la Diputación para la Protección y Promoción Económica Sostenible de la Vega de Granada le dieron cuerpo político a una demanda social.

Hoy está demostrado que el bienestar en las ciudades, el individual y el colectivo, está directamente relacionado con el modelo de urbanismo. También las enfermedades sociales como el incivismo y la delincuencia tienen apoyo en la ilusión mercantil y publicitaria que nos promete una vida mejor si nos apropiamos del patrimonio común y lo hacemos exclusivamente nuestro. Consumismo y mercantilismo le dan la mano a la megalomanía y la ambición. El alcalde de Armilla sustentó sobre los argumentos del empleo y del desarrollo económico la bondad de su proyecto. Lo hizo en el Palacio de Congresos, ante una representación granada de sus compañeros de partido, al estilo de las convenciones de grandes accionistas bancarios: música celestial para los que ya están en el cielo. En su mirada a la Vega se puede intuir un gran rótulo de neón que dice: Recinto Ferial Morales Cara. Algunos en su partido se apresuraron a dar el paso adelante y , donde dije digo En el PP capitalino han pensado que, si en el PSOE marca el paso el club de Armilla, el melón está calado y solo falta comérselo: Pactemos, pues, cómo devorar la Vega para que todo quede en un bonito acuerdo y tengamos, junto al Genil, mas hormigón en su color natural, por usar palabras de moda en la arquitectura.

Nosotros, y mucha gente más, afirmamos que no es cierto que el cambio de uso de esos terrenos, para construir una grandísima feria de muestras vaya a mejorar las condiciones laborales de los armillenses. Como no es cierto que los promotores vayan a generar mas empleo y de más calidad que el que se genera habitualmente por estos pagos. Tampoco es cierto que el cambio de ubicación de la feria de muestras traiga una placentera prosperidad a todos por los siglos de los siglos. Además, ¿por qué tenemos que considerar necesaria una feria de muestras desproporcionada?, ¿para que nuestros políticos se pavoneen junto a los señores del Salón Inmobiliario o del Automóvil? Con la feria que tenemos nos basta, planifíquense adecuadamente sus espacios, hágase una programación inteligente y genérese en ella empleo estable y de calidad, y ya está.

Treinta colectivos han fletado, en cuarenta y ocho horas, un tranvía imaginario al que no para de subirse gente para afirmar Salvemos la Vega. El PSOE y la Junta de Andalucía deben posicionarse con claridad para que su política medioambiental y urbanística en la provincia de Granada sea creíble, ¿o mirará para otro lado, como en el caso del hotel del Algarrobico en Almería? Nos jugamos el futuro.

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