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Un agricultor obtendría los mismos beneficios si utilizara la mitad de agua

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Un agricultor obtendría los mismos beneficios si utilizara la mitad de agua
Hace cincuenta años no existía sequía y ahora la cuarta parte del planeta la sufre Un grupo de expertos concluye hoy unas jornadas celebradas en Derecho
ALFONSO JÓDAR/GRANADA

ACEQUIA. Un agricultor riega sus cultivos con una gran cantidad de agua. / RAMÓN L. PÉREZ

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JORNADAS
F Título: Agua, Medio Ambiente y Desarrollo.

F Conferencias de hoy: 17h, Análisis económico-financiero del Plan Hidrológico Nacional; 19h, El agua y el desarrollo en Andalucía; 21h, conclusiones de las jornadas.

F Lugar: Paraninfo de la facultad de Derecho.

F Organizan: Centro de Iniciativas de Cooperación al Desarrollo y Seminario de Medio Ambiente y Calidad de Vida de la Universidad de Granada. MÁS INFORMACIÓN en:

www.ideal.es/waste www.andaluciainvestiga.com

Nobel de Ecología que otorga la ONU
Si se ahorrara la mitad del agua que se consume en agricultura se obtendrían los mismos beneficios. Ésta es una de las conclusiones que se destacan de la original conferencia que ayer pronunció el prestigioso naturalista Joaquín Araujo dentro de las jornadas sobre Agua, Medio Ambiente y Desarrollo, que hoy concluyen en el Paraninfo de la facultad de Derecho de la Universidad de Granada. El experto señala que cualquier uso del agua requiere una mayor eficiencia y para ello deben desarrollarse tecnologías de economización del agua. Con esto se evitaría que una cuarta parte del planeta sufriera sequías, un problema que hace cincuenta años no existía.

La charla de Araujo se compuso de una proyección de cine, una lectura de poemas propios y de una exhibición de artes caligráficas, con una serie de pictogramas con letras chinas que dibujó en el acto, todo relacionado con el agua. Un elemento que posee un marcado significado evocador y que lo trata de una forma interdisciplinar, tanto desde el arte como desde la ciencia.

Capacidad ilimitada

El agua, según Araujo, «tiene una capacidad ilimitada, no sólo de fundar todo lo viviente, sino también de mantenerlo. Es el principal factor de sostén pero también de equilibrio. Todo el mundo sabe que sin agua no hay vida, pero queda bastante desplazado el conocimiento de que el agua es una fuerza fundamentalmente de restablecimiento».

Araujo cree que si se tiene en cuenta el «aspecto fascinante, único e irrepetible en la historia del universo» que posee el agua, se trataría mejor, al considerar que tiene muchísimas más condiciones que sus usos convencionales.

El naturalista define el elemento desde el punto de vista poético, como lo hacía un breve haiku o verso japonés, que decía: «Rejuvenecer al mundo es la principal tarea del agua; también es una columna de cristal que sujeta toda la vida, un camino que anda; o tiene el color de todos los ojos que la han mirado».

Además de la agricultura, Joaquín Araujo sostiene que «nuestra sociedad debería apostar por una mayor eficiencia en el uso del agua» y que se deben emplear tecnologías descontaminadoras y de economización de ésta: «Uno no acaba de entender que no sea obligatorio el sistema de economización en todos los puntos de gasto de agua en las viviendas, ya que una parte importantísima se desperdicia sin ningún beneficio para nadie».

Documental

La exposición cinematográfica que proyectó Araujo se titulaba Sorbos de vida. Es un breve documental acompañado de una música fabulosa y de unos poemas cortos que se atreven a plantearle al público una mirada de cierta complicidad lúdica y satisfactoria, porque la belleza del agua es indescriptible y por eso atrae con tanta facilidad.

Los poemas creados por Joaquín Araujo, acompañados de imágenes, quieren reflejar este carácter evocador y místico del agua. Por último, la exposición de artes caligráficas mostró, a partir de pictogramas chinos que el naturalista pintó delante del público, que la terminología y el concepto de eternidad en el idioma chino está relacionado con la pureza del agua. «Es fascinante que esta cultura considere que la eternidad es agua limpia más su cuidado».

En este sentido, el conferenciante asegura que se puede aprender de las culturas orientales, ya que son muy cercanas a la naturaleza. «El japonés medio es una persona extraordinariamente admiradora y respetuosa de la naturaleza. Lo que pasa es que no podemos olvidar la inmensa hipocresía que hay detrás de eso, porque también es una sociedad responsable de disparatados desastres ambientales en otros lugares del planeta, como por ejemplo la caza de ballenas, la deforestación de Indonesia y del Amazonas, o el esquilmar los caladeros de pesca de medio mundo».

No obstante, la cultura oriental, añade Araujo, «es una mina inagotable de proceso de comprensión. Hay una enorme diferencia entre decir agua, que es un concepto absolutamente abstracto, pero cuando uno ve el pictograma de agua en chino es que ve el agua tal como es. Es bastante sorprendente que los pictogramas chinos, japoneses y coreanos, están más cerca de lo que nombran y eso es lo que me fascina».

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