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Un artículo de un ingeniero granadino, premiado en EE UU
EN EL TRABAJO. José Manuel Martínez, en su despacho de la empresa Apia XXI, en Santander. / IDEAL
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HACE un par de semanas el ingeniero granadino José Manuel Martínez García cogió un avión rumbo a San Antonio, Tejas, EE UU. Su intención era cruzar el charco para asistir a un congreso de la asociación americana del acero, pero una vez allí se enteró de una gran noticia: su artículo sobre la estabilidad de las estructuras de acero había sido premiado con el Vinnakota Award, que concede el comité que investiga la estabilidad de las estructuras en EE UU, perteneciente al Instituto Americano del Acero (AISC).
José Manuel, con tan sólo 29 años, se levantó así hace dos sábados delante de un centenar de ingenieros americanos que asistían al encuentro para recibir su galardón y ahora, una vez en España, no termina de creerse lo acontecido. Menos mal que tiene una placa y 500 dólares (unos 365 euros) de premio que lo atestiguan. «El dinero no es mucho, el valor está en el prestigio que tiene entre los ingenieros especialistas en estabilidad estructural», afirma el joven. «En el momento no sabía la repercusión que podía tener este reconocimiento, pero mi profesor en América, Ronald D. Ziemian, me aseguró que con él tengo las puertas de cualquier universidad norteamericana abiertas», relata este profesional que, por ahora, prefiere vivir en España.
José Manuel estudió Ingeniería de Caminos, Canales y Puentes en la Universidad de Granada y, una vez licenciado en 2001, hizo un máster durante dos años en la Universidad de Bucknell (Pensilvania).
Allí realizó su tesis sobre la estabilidad de once estructuras. Su trabajo consistió en revisar si el borrador de la normativa americana de estructuras metálicas «era todo lo bueno que debía ser respecto a su anterior versión». Descubrió que se podrían mejorar algunas cosas y propuso algunos cambios que se llevaron a cabo. «En realidad, eran ligeras modificaciones que mejoraban lo que se proponía, pero que no afectaban demasiado a la seguridad de las estructuras calculadas con la nueva normativa. Más bien, mi trabajo ha servido para demostrar las ventajas de los nuevos métodos incluidos en esta nueva normativa», explica el ingeniero con modestia.
Una vez aprobado este documento en 2006, José Manuel escribió un artículo resumiendo sus modificaciones y éste es el trabajo que le trae ahora tan grata recompensa a su arduo esfuerzo. Además, su orgullo es doble porque es la primera vez que le entregan este premio a alguien sin doctorado.
Manuel recuerda que cuando vivía en EE UU estaba deseando volver: «Por entonces, tenía la novia aquí y no me apetecía estar tan lejos». Ahora vive también alejado de casa, pero un poco menos, en Santander, donde trabaja en la empresa Apia XXI, una de las más punteras del territorio nacional en el sector de la ingeniería civil.
Rebosante de felicidad
Este experto se encuentra rebosante de felicidad y trabajo: «Me gustaría volver a Granada, pero aquí puedo hacer cosas muy chulas, puentes de los grandes. Esta empresa es la que hizo la circunvalación y el estadio de fútbol de la ciudad y el puente de la Barqueta de Sevilla, entre otros muchos proyectos conocidos», señala entusiasmado.
«A mí lo que me gusta es hacer puentes de los grandes, atirantados o de los que tienen la separación entre columnas muy grande y en mi ciudad natal tendría que hacer obras de ingeniería de menos importancia. Así que prefiero formarme aquí y volver más tarde», comenta un José Manuel Martínez muy contento porque disfruta de su quehacer diario y porque aún tiene una larga carrera profesional por delante.