Un brote de crisis alérgicas noqueó al 061 y a las urgencias la tarde-noche del sábado
La tarde-noche del pasado sábado fue para olvidar. Las concentraciones extremas de polen de olivo en la atmósfera, superiores a los dos mil granos por metro cúbico de aire, generaron una avalancha de crisis asmáticas entre la población con problemas de alergias entre las ocho y las once de la noche. «Fue algo anormal», comunican fuentes consultadas en la Empresa Pública de Emergencias Sanitarias -EPES- del 061.
Las emergencias sanitarias del 061 reciben una media diaria de doce urgencias. El sábado atendieron 42, pero lo más curioso es que entre las ocho y las once de la noche efectuaron 37 servicios de esos 42. Traducido: en tres horas atendieron casi el cuádruple de urgencias que en un día normal. Ante la avalancha de llamadas, el 061 se vio obligado a reforzar el servicio de teleoperadores para tender la intensa demanda de consultas de los ciudadanos. Nunca antes se había asistido en la ciudad a un brote de crisis alérgicas en tan poco tiempo como el registrado la tarde-noche del sábado, según comentaron ayer a este periódico los expertos consultados. Las explicaciones para justificar este acontecimiento son variadas.
La lluvia caída durante el sábado dicen que tiró al suelo una inmensa cantidad de granos de polen de olivo, que dejó la atmósfera limpia, pero el suelo quedó demasiado cargado para quienes sufren problemas asmáticos. Los alérgicos, además de la exposición al polen entre la una y las cuatro de la tarde, cuando se registran los picos más elevados de alérgenos, se vieron sometidos a una segunda exposición por culpa de la lluvia que hizo caer miles de granos. El alergólogo Fernando Florido explica que las alergias tienen dos fases: una «inmediata» coincidente con la exposición al polen en la calle, que es la encargada de activar los primeros síntomas de rinitis, conjuntivitis o cefaleas. «La segunda fase es más tardía y aparece a las cuatro o cinco horas después de la exposición al polen. Esta segunda fase es la que genera los problemas respiratorios más severos. Si una persona estuvo en la calle sobre las dos de la tarde y ese día se registraron grandes concentraciones de polen, sobre las siete o las ocho manifestaría estas crisis asmáticas». Así fue.
Los servicios de urgencias se llenaron en tres horas de jóvenes y no tan jóvenes con problemas respiratorios. El brote cogió por sorpresa a todos, porque fue en un breve espacio de tiempo. Las tomas de oxígeno disponibles en estos servicios de emergencias hospitalarios no daban abasto. Hubo quién necesitó hacer cola para que le pudieran enchufar una mascarilla de oxígeno.
En el Hospital Clínico había médicos del servicio de urgencias que llevaban a cuatro pacientes al mismo tiempo. Mientras atendían en la consulta a uno, vigilaban a otros tres que estaban en las tomas de oxígeno. Fue una tarde-noche de infarto.
El Servicio de Aerobiología de la Universidad de Granada no pudo precisar ayer el número exacto del nivel de polen en la atmósfera. «Los lunes hacemos el recuento y mañana -por hoy- lo podremos saber», comentaron desde este departamento. Sí está claro que la concentración de polen de olivo debió alcanzar uno de los máximos de esta temporada. Si la semana anterior superaba los mil quinientos granos por metro cúbico de aire, el sábado rebasó los dos mil con creces. Las previsiones anunciadas la pasada semana por la titular de este servicio, Consuelo Díaz de la Guardia, son y serán de niveles extremos durante siete días más, sin descartar que se puedan superar los cuatro mil granos. Pasado el próximo fin de semana, los niveles de polen de olivo empezarán a descender.
Los consejos para la población son acudir al médico para recibir el tratamiento adecuado, así como evitar la exposición al aire libre.
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