GRANADA
Un estudiante de la UGR sufre el ataque de un grupo neonazi en Rusia
Uno de los jóvenes con los que paseaba, peruano de 18 años, falleció por los golpes recibidos Ya han muerto doce personas este año por agresiones de tinte racista
RAFAEL M. MAÑUECO/MOSCÚ
NEONAZIS. Ultranacionalistas rusos se concentran en una calle de Moscú para pedir la expulsión de los extranjeros. / IDEAL
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La violencia racista en Rusia se ha vuelto a cobrar una nueva víctima mortal. Esta vez la del peruano de 18 años Enrique Angelis Hurtado, estudiante de la Escuela de Arquitectura de Vorónezh, ciudad rusa situada a 500 kilómetros al sur de Moscú. En la misma agresión resultaron heridos el español Mario Rodríguez Patiño, de 28 años de edad, natural de Santander (Cantabria), y el peruano Alejandro Lavaro Ayala, también de 18 años. Mario estudia ruso en la Facultad de Filología de la Universidad Estatal de Vorónezh gracias a una beca obtenida a través de la Universidad de Granada, y Alejandro está matriculado en la Facultad de Medicina.
Todo sucedió el domingo pasadas las seis de la tarde hora local (dos horas menos en España). Rodríguez, Angelis y Lavaro, en compañía de un amigo ruso y tres chicas, también rusas, paseaban por un parque de las afueras de Vorónezh, adyacente al complejo deportivo Olímpik.
De repente, una veintena de jóvenes, armados con palos, barras de hierro y navajas, se abalanzaron sobre ellos y comenzaron a golpearlos. «Eran muchos y aparecieron inesperadamente. Sentí varios golpes en la cabeza y en la espalda y traté de ponerme a salvo», declaró hoy, lunes, Mario por teléfono. El estudiante cántabro fue después socorrido por una familia rusa que pasaba el día en el parque.
Sus compañeros peruanos tuvieron peor suerte, sobre todo Enrique, que falleció mientras era trasladado al hospital. A causa de los golpes, Angelis cayó al suelo, en donde fue apuñalado dos veces. La brutal paliza hizo que también Alejandro perdiera el conocimiento aunque, tras recibir la debida atención médica, ayer se encontraba fuera de peligro en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Clínico Provincial de Vorónezh. Mario, por su parte, que sufre conmoción cerebral leve, está internado en el mismo centro sanitario. Su estado, según Valeri Lavrentiev, jefe del departamento de cirugía, «es satisfactorio».
Rodríguez, no obstante, siente dolor por todo el cuerpo y también perplejidad. «No esperaba nada parecido aunque sabía que ya antes se habían producido ataques xenófobos aquí en Vorónezh. Al parecer, era un grupo neonazi», aseguraba el joven santanderino. Sin embargo, la Policía de Vorónezh, en un intento de quitar importancia al incidente, sostiene que la agresión fue perpetrada por «simples gamberros».
Doce muertos
En lo que va de año, son ya doce las personas que han perdido la vida en Rusia en crímenes impulsados por actitudes racistas, en su mayoría extranjeros procedentes de países africanos y asiáticos. El número de heridos supera los doscientos. En comparación con el año pasado, las agresiones xenófobas que terminaron con la muerte de las víctimas se han multiplicado por tres.
Los estudiantes extranjeros son, con una frecuencia que aumenta sin cesar, los más afectados. Los agresores suelen ser jóvenes ultranacionalistas, neonazis o «cabezas rapadas». La Embajada de España en Moscú ha pedido a las autoridades rusas que investiguen lo sucedido y adopten las medidas necesarias para evitar que los culpables escapen al castigo que se merecen. Vorónezh, en donde estudian 2.000 extranjeros, ha sido ya escenario de agresiones xenófobas con desenlace letal.
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