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Una empresa que sabe escuchar
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LA empresa Unisón es experta en saber escuchar. Sus miembros, que constituyen la Unidad de Acústica Física y Ambiental de la Universidad de Granada, trabajan desde hace dos años en el mapa sonoro de la ciudad, que tiene que estar terminado para 2007. No buscan cuáles son los mejores garitos de la urbe para escuchar house, reggae o electropunk; muy lejos de estos objetivos, su misión es recoger los datos de contaminación acústica mediante ocho sonómetros instalados en cada uno de los distritos de Granada.
Unisón es una spin-off que nació en 2004 de este grupo de investigación de la Unidad de Acústica Física y Ambiental de la facultad de Ciencias. Ellos conocen de sobra la importancia de saber escuchar, no a la gente, sino a las ciudades. Con la experiencia de haber trazado los mapas sonoros de Huétor Vega y Las Gabias (Granada) aprovecharon la demanda de servicios que generó en 2003 lo que se conoce como la Ley del Ruido -Reglamento de Protección contra la Contaminación Acústica en Andalucía, contenida en la Ley 37/2003- para constituir su propia compañía y trabajar para ayuntamientos y el sector privado.
Jerónimo Vida, gerente y miembro del grupo de investigación, recuerda cómo comenzó la iniciativa empresarial: «Nos dimos cuenta de que la aplicación de la normativa europea y andaluza que obligaba a los municipios de más de 100.000 habitantes a realizar mapas sonoros antes de 2007, nos daba muchas posibilidades de negocio», señala.
Tanto, tanto ruido
«Ahora mismo estamos trabajando en el mapa de ruidos de Granada, pero como personal investigador universitario, porque cuando se firmó el convenio con el ayuntamiento aún no estábamos constituídos como empresa», recuerda. «Comenzamos por la zona Urban, el casco histórico de Granada, y ya hicimos informes preliminares con unas primeras estimaciones que revelan datos no muy alarmantes. Ahora hemos comenzado a colocar sonómetros fijos, que cuestan más de 30.000 euros cada uno y estarán recogiendo datos en Gran Vía, Camino de Ronda, Puerta Real y en las inmediaciones del mirador de San Nicolás, entre otros lugares, durante al menos un año. Esta información será transmitida a tiempo real a las oficinas del ayuntamiento, mediante GSM. En realidad, el estado de los niveles de ruido no es alarmante, pero sí que existe un problema acústico como en otras muchas ciudades, como Sevilla o Málaga», apunta el especialista desde la moderación. Para medir el nivel de ruido los sonómetros registran el nivel de presión sonora, de la onda de presión que es el sonido.
El especialista explica que la principal causa del ruido es el tráfico, por lo que las vías que están más saturadas son Camino de Ronda, Gran Vía y Puerta Real, en las que se llega a niveles de 72 y 73 decibelios de día, cuando lo aconsejado por la Unión Europea es no rebasar los 65. Otros factores de ruido son las costumbres sociales, como las concentraciones humanas, «tipo botellón o las cervezas de los días de sol en las terrazas de los bares», señala Vida.
El profesor adelanta, en este mismo sentido, que también están llevando a cabo un estudio del grado de molestia del ruido. «Queremos ligar el nivel de ruido, es decir, la magnitud física, con la percepción de la molestia. Yo en mis clases siempre pongo el ejemplo de que para mí un concierto de rock puede ser ruido y para mis alumnos música. O una motocicleta que pase por Recogidas a las tres de la tarde no origina las mismas molestias a los vecinos que a las tres de la mañana, porque depende de los niveles de ruido ambiente», explica el profesor con ejemplos prácticos, que añade que, según estudios médicos, el ruido repercute directamente en la salud y puede ocasionar problemas de ansiedad, falta sueño, ascenso de los niveles de colesterol, pérdida de concentración y etc.
Además, desde la empresa Unisón ya están empezando a diseñar cursos de formación para policías o técnicos del ayuntamiento, que necesiten conocer algunas nociones básicas sobre la normativa vigente y la técnica de cómo funciona un sonómetro. «Para que estos profesionales sepan usar los aparatos cuando tras una denuncia, tengan que ir a revisar los decibelios que genera un bar, por ejemplo», señala el empresario e investigador.