VIVIR
Una exposición analiza la escritura de 20 personajes
Grafología y personalidad se mostrará en la Casa de Porras de la Universidad hasta el día 30 de noviembre
INÉS GALLASTEGUI/GRANADA
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«La escritura es el relieve visible del pensamiento». Esta frase del abate francés Hipólito Michón, padre de la grafología en el siglo XIX, es el lema de la exposición que ayer se inauguró en la Casa de Porras de la Universidad de Granada, en el Albaicín. Grafología y personalidad, que estará abierta hasta el 30 de noviembre en horario de 8.30 a 21.30, expone firmas y textos de una veintena de personalidades junto al perfil psicológico que, a partir de las muestras de escritura, han realizado expertos de la Asociación de Grafopsicología Aplicada (AGA). Varios de ellos acompañaron con sus conferencias la apertura de la exposición. Franco, Hitler, Fidel Castro, Margaret Thatcher, Dalí, Frida Kahlo, Rodríguez Zapatero y Fray Leopoldo de Alpandeire son algunos de los pacientes escogidos para la muestra.
La presidenta de la AGA, Susana Urbano, resaltó que la grafopsicología, que tiene sus raíces en el psicoanálisis y no es admitida por la escuela conductista, contempla la escritura como «una manifestación del inconsciente». Por ello, se aplica en campos en los que es valioso trazar el perfil psicológico de un individuo, como la investigación criminal o los recursos humanos.
Escribir como terapia
Según la psicóloga, algunos rasgos pueden delatar a un esquizofrénico -una escritura desorganizada, en la que letras como la a o la d aparecen separadas: el círculo por un lado y el palo por otro- o un psicópata -mezclan mayúsculas con minúsculas en un texto-. Además, los grafopsicólogos aseguran que la baja autoestima, la depresión o la ansiedad se pueden detectar en la caligrafía y curar con la grafoterapia, es decir, la corrección de rasgos anómalos. Urbano subrayó que los problemas sexuales se reflejan en ángulos y manchas en la parte inferior de letras como la j o la g; la escritura muy inclinada a la derecha es un rasgo de impulsividad y, cuando se escora a la izquierda, de introversión; una barra de la t muy alta denota a personas autoritarias y una muy baja, a individuos sumisos; la letra plasmada con poca presión puede reflejar debilidad o enfermedad y la que está muy marcada, una energía mal controlada.