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Viaje al futuro en el Guadalfeo
Un estudio simula situaciones de riesgo para prever cómo reacciona el río a través de un modelo matemático elaborado por la Universidad de Granada
LUIS GRESA/SEVILLA
Viaje al futuro en el Guadalfeo
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El comportamiento de la cuenca hidrográfica del río Guadalfeo va a servir de ejemplo al resto de las cuencas españolas. La Consejería de Medio Ambiente ha realizado un estudio, a través de un modelo matemático elaborado por la Universidad de Granada, que simula situaciones para pronosticar cómo reaccionaría el río ante determinadas circunstancias naturales. El proyecto, pionero en España, constituye una herramienta de planificación medioambiental que la Junta de Andalucía va a poner a disposición del resto del Estado.
El Instituto del Agua de Andalucía y la Universidad de Granada firmaron en noviembre de 2002 un convenio para elaborar un estudio piloto sobre la gestión integrada de la Cuenca Hidrográfica del Río Guadalfeo. Durante estos cuatro años, un equipo de diez investigadores coordinados por el catedrático granadino Miguel Ángel Losada, ha desarrollando una metodología matemática basada en los últimos avance científicos para llegar a pronósticos probabilísticas a través del análisis de un inmenso caudal de información, como los datos estudiados desde los años 40 en 30 estaciones meteorológicas de la provincia.
El resultado es un modelo de gestión integral de los recursos hídricos de la cuenca que la Consejería de Medio Ambiente va a trasladar al Ministerio de Cristina Narbona para su extrapolación al resto de cuencas de la península por considerarlo un ejemplo y una referencia muy válida para el resto del territorio, dado el alcance de los resultados obtenidos y el carácter innovador de la metodología utilizada en el trabajo.
En este tiempo, los investigadores han analizado el río desde la cabecera a la desembocadura, para ver cómo se comportaba ante determinadas circunstancias y situaciones de riesgo a través de un sistema de simulación de escenarios de uso. Han reproducido los procesos de fusión de la nieve en épocas cálidas como pasa en la cuenca mediterránea. Han podido simular las consecuencias de sucesos puntuales como un incendio en la zona de Las Alpujarras, un deslizamiento sobre el embalse o una avenida extrema por lluvias torrenciales, pero también el grado de colmatación del embalse tras 30 años de funcionamiento o el estado de la línea de costa al final de ese período de no reopción de sedimentos.
De esta forma se han respondido a cuestiones como cuántas veces en esos 30 años falla la garantía de suministro al embalse, cuántas avenidas extremas se han producido, cuántos episodios de pérdida de calidad de agua se han originado y cuál ha sido su duración o cuáles han sido las consecuencias estimadas sobre el estado ecológico de las aguas en cada punto de la cuenca. Esa herramienta les ha permitido repetir la simulación el número suficiente de veces como para obtener la probabilidad asociada a la respuesta de cada una de esas preguntas permitiendo así un pronóstico con distintos escenarios posibles, a medio y largo plazo, y acotando la incertidumbre que genera esas posibles situaciones de riesgo.
«Predecir con absoluta precisión lo que va a hacer la naturaleza es imposible. Lo que sí se puede es acotar la magnitud de la respuesta ante determinados agentes. Eso es lo que pretendemos con el modelo -explica María José Polo, una de las responsables del proyecto-. No podríamos decir si mañana llueve de esta manera en la cuenca que va a pasar esto y esto con 100% de garantías. Lo que sí decimos es que lo que puede suceder está comprendido entre este valor por abajo y este otro por arriba con un alto índice de probabilidad y eso es lo que pretendemos. No tanto dar una respuesta determinista sino acotar el grado de incertidumbre que tiene en ese pronóstico», afirma.
Inundaciones y sequías
El estudio permitirá a Medio Ambiente describir el comportamiento integral de la cuenca en relación a los procesos que determinan la cantidad y calidad del agua que mantiene; cuantificar su variabilidad espacial y temporal; acotar el nivel de incertidumbre asociado a cada resultado; predecir la influencia del embalse sobre los procesos en la cuenca vertiente y sobre la línea de costa y describir el funcionamiento interno del embalse y su influencia sobre la calidad del agua.
De acuerdo a los criterios que establece la Directiva Marco de Aguas aprobada por la Unión Europea en 2000, el modelo de gestión integral del Guadalfeo deberá servir para prevenir el deterioro de los ecosistemas acuáticos de la cuenca, garantizar una mayor protección y una reducción progresiva de la contaminación del agua subterránea y para paliar los efectos de las inundaciones y sequías.
Medio Ambiente no ha decidido aún por dónde empezará la extrapolación del modelo aunque es previsible que comience por las cuencas adyacentes al Guadalfeo en la provincia de Almería o al límite de Granada con Málaga y el valle del Guadalquivir.
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