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«Muchas pinturas se están perdiendo a marchas forzadas»

«Muchas pinturas se están perdiendo a marchas forzadas»

AMPARO GARCÍA IGLESIAS Defendió ayer su tesis doctoral sobre decoración de hórreos

Paradojas de la vida. Casi coincidiendo con la desaparición de la talla del hórreo centenario en Llorío (Laviana), explicada en esta misma página, una lavianesa leía ayer en la Universidad de Granada su tesis doctoral sobre el «Análisis científico de los pigmentos y aglutinantes de las decoraciones de hórreos y paneras de Asturias, entre los siglos XVI y XX». Amparo García Iglesias se enteró por el propio Juaco López, director del Museo del Pueblo de Asturias e integrante del jurado que calificó la tesis, de los destrozos en Llorío, un argumento más que consolida la idea de García Iglesias: no se valora lo que se desconoce. Y en Asturias no hay conocimiento preciso de que en las paredes de muchos de nuestros hórreos hay obras de arte. «El hórreo es un perfil emblemático de Asturias, pero es curioso que durante mi investigación he enseñado a los dueños de muchos de esos hórreos las pinturas que aún conservaban. Han vivido toda su vida al lado del hórreo, pero es como si no las vieran».

-Se dice que cada día se pierde un hórreo en Asturias.

-O quién sabe cuántos. El gran «problema» de los hórreos asturianos es que hay muchos.

-Pues eso se «soluciona» con el tiempo.

-Desgraciadamente es así. La gente no es consciente del valor etnográfico que representan, pero tampoco que el hórreo y la panera pueden ser generadores de riqueza.

-Una tesis sobre hórreos… y en Granada. Le dirán que es, cuando menos, peculiar.

-A mi director de tesis, el profesor Luis Rodrigo Rodríguez Simón le he «traído» los hórreos a casa. Y entre las personas de mi entorno he tratado de inculcar un poco de la pasión que tengo por el tema.

-¿Y por qué tanta pasión?

-Quizá porque he crecido con el hórreo cerca. En Laviana, mi familia sigue usándolo para guardar manzanas o embutido del sanmartín.

La tesis de Amparo García Iglesias es el resultado de una tesina anterior y de mucho patear localidades rurales asturianas aprovechando los veranos. Amparo trabaja en el área de conservación y restauración de la Universidad de Granada, en cuyo Centro de Instrumentación Científico se realizaron los análisis de los pigmentos, en la mayoría de los casos de materiales naturales y muy modestos. «Y, sin embargo, siguen ahí. Es sorprendente porque se pintaba sobre la madera sin preparación previa en la superficie. Pero muchas de las decoraciones se están perdiendo a marchas forzadas. O se tratan con urgencia o desaparecen».

-¿Hay muchas variables en la decoración de los hórreos?

-Existe una gran variedad, sí. Los pigmentos de la mayoría de los hórreos del estilo Villaviciosa son de origen natural. En los del estilo Carreño, se amplia la paleta y se introducen colores nuevos como el azul, verde o amarillo. Había costumbre de repintar, tarea que hacían las mujeres. Las de los hórreos del estilo Allande introducen el rojo y en negro. Yo destacaría las decoraciones de los hórreos de Quirós, son magníficas, con una técnica increíble. Quizás estén asociados a algún taller de policromía de retablos.

-¿Qué opina de las iniciativas para conformar un hórreo tipo que sirva de modelo en el futuro?

-Cualquier iniciativa me parece fenomenal. Conozco a Xosé Nel Navarro, uno de sus promotores, y creo que es una manera de aunar esfuerzos, que falta hace. Hay que investigar mucho, inventariar y conseguir que los hórreos salgan en los medios de comunicación.

-¿Agradecimientos desde la distancia?

-El Ayuntamiento de Gijón me subvencionó para investigar. Juaco López me ayudó mucho, él y Armando Graña se lo saben todo de los hórreos. Y Alba Rodríguez, directora del Museo Etnográfico de Quirós, una persona que se desvive.
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