Ciudadanos de Granada: Conocimiento altruista
Decenas de investigadores de la UGR participan en proyectos de cooperación en todo el mundo. Los científicos trabajarán en Brasil, Honduras, Egipto y Marruecos, entre otros países.
El conocimiento es una de las herramientas con las que hay que contar en el campo de la acción social, un instrumento de primer orden para procurar el desarrollo de los pueblos menos favorecidos del planeta. La Universidad de Granada (UGR) ha demostrado a lo largo del tiempo su alto grado de compromiso con esta causa. Como institución académica puntera, la mejor materia prima que puede ofrecer de forma altruista es ésta.
Más de dos decenas de doctores y estudiantes de la comunidad universitaria volverán a poner su experiencia investigadora y docente –en definitiva, su formación– al servicio de sociedades en las que cualquier tipo de ayuda –y más ésta– siempre es bienvenida. Iniciativas como las que presentó ayer la investigadora María José Rosales, que colaborará para mejorar la salud de los niños que crecen en la marginalidad de grandes urbes brasileñas, representan a la perfección el espíritu de las iniciativas para la Cooperación al Desarrollo que ha desplegado este año la UGR y que eran presentadas oficialmente en el salón de Rectores del Hospital Real.
Apoyada por colegas del país amazónico, el trabajo que María José llevará a cabo durante un año en las zonas deprimidas de Salvador de Bahía tiene como finalidad el diagnóstico, tratamiento y control de parasitosis intestinales en pequeños que viven en los arrabales de esta enorme ciudad. Forman parte del equipo Ruth Brazil dos Santos Souto, además de Desiré Romero Molina, Clotilde Marín Sánchez y Manuel Sánchez Moreno. Cuenta con una dotación económica de casi 14.000 euros, con la que los científicos deberán apañarse, si bien esperan que la iniciativa pueda extenderse hasta el próximo ejercicio, con una segunda fase.
“Me apasiona la investigación, aunque es evidente que si lo hago también es porque me mueve una cierta inquietud humanitaria”, señala Rosales. No es la primera vez que se embarca en una experiencia de estas características. Participó en una campaña parecida en Perú, de la que destaca “los buenos resultados obtenidos”. Habla de las duras condiciones que suelen encontrar en estos ambientes, “totalmente insalubres, con unas condiciones higiénicas deplorables y en las que los menores se enfrentan a todo tipo de dolencias”.
Suelen presentar diarreas y trastornos intestinales de distinto tipo, que, según cuenta la especialista, les pasan también factura en el plano intelectual y que se traducen “en un elevado absentismo laboral, entre otras consecuencias”. Otro de los factores que llama la atención en esta VIII convocatoria del programa es el aspecto multidisciplinar de las actuaciones que han recibido el apoyo de la UGR.
Junto a la propuesta de María José destacan otras como las del arqueólogo Francisco Carrión, que se traslada en breve al Sáhara occidental –campamento de Tinduf– para iniciar un programa educativo dirigido a formar al pueblo saharaui en la protección de su patrimonio cultural- arqueológico.
El especialista lleva más de dos décadas trabajando en temas de cooperación relacionados con los habitantes de esta sociedad maltratada por las naciones del norte de África. Por su parte, el geógrafo Rafael Machado seguirá trabajando en Guatemala por el reconocimiento social y político del sistema médico Maya.
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