El parón del consumo hace caer la demanda de créditos bancarios
La Caja Rural de Granada presentó ayer el número 27 de su Boletín de Coyuntura Económica, que analiza los datos de España, Andalucía y la provincia granadina en los primeros seis meses del año.
«La economía ha crecido mucho en los diez últimos años, pero ha crecido mal». Una frase lapidaria que, en palabras del catedrático de la Universidad de Granada (UGR) Miguel González, resume la situación económica actual tanto del país como de la propia provincia granadina. González participó ayer, como responsable de la publicación, en la presentación del último Boletín de Coyuntura Económica de la Caja Rural, un acto en el que también estuvieron presentes el presidente de la entidad, Antonio León, y el director, Dimas Rodríguez.
El informe analiza, entre otras variables, las consecuencias de esta crisis para el sector bancario granadino. El primer efecto es que, fruto de la caída del consumo, el comportamiento financiero de los clientes se ha modificado, hasta el punto de que en los seis primeros meses del año se ha registrado «una importante desaceleración» del volumen de créditos concedidos.
El enfriamiento económico ha afectado, principalmente, al sector hipotecario, cuyas tasas de variación interanual se han ido reduciendo trimestre a trimestre. El propio director de la Rural desmintió ayer que las entidades hayan endurecido las condiciones de los préstamos, «porque la realidad es que ha bajado la demanda; no se conceden créditos porque los clientes no los piden», señaló.
La desaceleración también ha perjudicado a los depósitos, pero con una salvedad: mientras han caído respecto a 2007 los depósitos vista y de ahorro, han aumentado notablemente los depósitos a plazo. El Boletín apunta algunas causas concretas, como la elevación de los tipos de interés -«que ha animado a los clientes»- o la falta de liquidez, «que ha estimulado a las entidades financieras a utilizar este tipo de estrategias para la captación de pasivo».
Sombrío panorama. Las perspectivas para Granada del Boletín de Coyuntura de la Caja Rural no dejan mucho espacio para el optimismo. Los autores advierten del «claro deterioro» de multitud de indicadores económicos que, en el caso de la provincia, presentan «rasgos especialmente alarmantes». Las características del crecimiento de Granada hace que la economía local sea más vulnerables que en otras zonas del país.
La industria, por ejemplo, tiene un peso muy reducido en la provincia, y la construcción, principal motor en los últimos años, se está ralentizando. Para colmo, el sector servicios, en el que se incluye el turismo, también está de capa caída. Conclusión: la coyuntura desfavorable en los sectores que precisamente tienen más peso en Granada «dibujan un sombrío panorama para lo que resta de año y, en especial, para 2009», reza literalmente el informe.
Una perspectiva pesimista que, además, se completa con una «expectativa preocupante» respecto al mercado laboral, que es el verdadero termómetro de la crisis, a juicio de Miguel González. «La destrucción de empleo es lo que más debe preocuparnos, porque pone de relieve la verdadera dimensión de la crisis», afirmó.
González instó a que los agentes económicos tomen cartas en el asunto, «aunque en el ámbito provincial el margen de maniobra sea escaso». El economista cree que la Administración debe invertir más en lo público y los bancos, atender las demandas de las empresas. «Todas estas medidas necesitan un tiempo para dar resultados, pero cuanto antes empecemos a adoptarlas, antes se notará su efecto», explicó González.
Reflexión. A pesar de que ha pillado por sorpresa a bancos, consumidores y empresas, la crisis llevaba lanzando señales de aviso desde hace varios años. Así lo quiso dejar claro el presidente de la Caja Rural, Antonio León, que criticó «el falso sentimiento de autosuficiencia» de los que se creían inmunes ante los efectos de esta crisis.
«En este mismo Boletín de Coyuntura advertíamos, ya en 2005, de la debilidad de los cimientos sobre los que se asentaba el patrón de crecimiento», recordó León. El presidente de la entidad aseguró que, ante la situación actual, «pueden esgrimirse muchas excusas, pero no decir que no estábamos advertidos».
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