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El poeta herido

El poeta herido

El escritor, uno de los \’profesores estrella\’ de la UGR, anuncia su exilio tras la sentencia que le condena por injuriar a su compañero José Antonio Fortes.

Cantar al destino fatal o a la desdicha es cosa de poetas malditos, aquellos que encontraban sentido en el dolor y la desesperanza. Luis García Montero, también poeta, no pertenece a dicha estirpe, aunque en los últimos tiempos parece que también a él le ha mirado un tuerto. Es lo que tiene estar siempre en primera línea de combate, que existe el peligro de que te alcance una bala perdida . A Luis, el hecho de no callarse, le ha conllevado un serio revés, más que económico –tiene que pagar 3.000 euros por calumnias a su compañero de departamento en la UGR José Antonio Fortes–, en el orgullo.

La sentencia ponía esta semana la guinda a un enfrentamiento con Fortes que dura años y que el paso del tiempo ha enquistado. Es curioso contemplar como entre dos profesores y escritores cuyos despachos apenas distan diez metros existe tanta enemistad, pero el mundo de la literatura siempre ha conocido disputas a cara de perro. La mecha ya estaba encendida cuando Fortes se atrevió a decir que Federico García Lorca era “fascista”, toda una blasfemia no sólo para García Montero sino también para los miles de seguidores de la obra del poeta de Fuente Vaqueros en todo el mundo. Si a ello sumamos una serie de supuestas descalificaciones personales realizadas por Fortes contra el protagonista de este perfil tenemos como resultado un cóctel explosivo que tenía que reventar por algún lado… y lo hizo sobre García Montero, condenado por injuriar públicamente a su enemigo, al que tildó de “profesor perturbado”.

El resto de la historia está reciente. García Montero, dolido por el fallo judicial y por la supuesta falta de apoyo de la UGR en este trance, anunció su decisión de abandonar la docencia en la institución al final del curso. En cualquier caso, García Montero, una persona tímida, introvertida y muy correcta a pesar de su ‘salida de tono’ contra Fortes, tiene motivos para sentirse satisfecho. Si esta ‘crisis personal’ ha servido para encuestar el grado de apoyo con el que cuenta el poeta granadino dentro del mundo cultural, la prueba ha sido superada con nota. Apenas horas después de que se conociese la decisión de García Montero de dejar su cátedra en la UGR, más de 3.000 personas ya le habían mostrado su respaldo por internet. Quizás tanto respaldo se debe a que, según aseguran sus amigos, una de sus mayores virtudes es la fidelidad, a personas e ideas. Acompañó, por ejemplo, a Rafael Alberti hasta el final a pesar de las interferencias de la última esposa del poeta del Puerto.

Tiene cinco hermanos y la familia también juega un papel destacado en la vida de este hombre, al que la polémica le ha visitado en plena madurez, cuando apenas le quedan días para cumplir el medio siglo de vida. Pese a proceder de un entorno familiar conservador –su padre era coronel del Ejército– nunca ha escondido que es de izquierdas e incluso ha flirteado en más de una ocasión con IU. Llegó a ser candidato por la coalición de izquierdas al Parlamento Europeo y en las pasadas elecciones integró la lista para el Senado.

Sus mayores compromisos, en cualquier caso, residen en la poesía y en la docencia. Ningún obstáculo había impedido hasta ahora que impartiese clases en la Universidad de Granada, ni siquiera el hecho de vivir a caballo entre Granada y Madrid y tener que realizar miles de kilómetros al año para asumir sus obligaciones docentes. Sus clases sobre Federico García Lorca crean expectación. el aula siempre está llena, hasta tal punto que decenas de estudiantes se quedan sin poder cursar la asignatura cada año al cubrirse el cupo de matrículas. Estos ‘llenos’ parecen condenados a la extinción si el profesor, que siempre ha sido un hombre de palabra, cumple con su anuncio de pedir una excedencia. Perderá García Montero, pero también la UGR.

Se trasladará definitivamente a la capital, donde podrá seguir asiduamente a su Real Madrid, club del que es socio y al que incluso dedicó un poema, pero nadie duda de que retornará siempre que pueda a su Granada natal, en la que no sólo tiene sus raíces, también grandes amistades, como Juan Vida, con el que sin duda seguirá citándose para tomar algo en el San Remo.
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