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El Proceso de Bolonia: converger con Europa de regreso al siglo XIX

– El Proceso de Bolonia: converger con Europa de regreso al siglo XIX

MERCEDES DEL AMO Desde hace más de treinta años los arabistas nos convencimos de que nuestros estudios debían tener una función social, y esto fue mucho antes del Espacio Europeo de Educación Superior. De manera que nos pusimos manos a la obra para modernizar las denominadas Semíticas, una titulación nacida de la ideología decimonónica, que tenía por objeto el estudio de las lenguas muertas (árabe clásico, hebreo y arameo) del Medio Oriente antiguo y sus civilizaciones. El ciclo consistía en dos años de comunes y tres de especialidad, y era en estos últimos en los que se suponía teníamos que aprenderlas todas. Lógicamente, el número de estudiantes que nos decantábamos por esta carrera era muy exiguo (un curso de seis alumnos era considerado numeroso); y ese desfase entre los objetivos que debíamos cumplir y el escaso tiempo para alcanzarlos era fuente de toda clase de frustraciones y abandonos. Con la implantación del plan todavía vigente y de la división de Semíticas en las dos titulaciones de Filología Árabe y Filología Hebrea, los estudios árabes emergieron con fuerza; se modernizaron las metodologías y entró en la enseñanza universitaria el mundo árabe contemporáneo. Andalucía con sus tres universidades con especialidad (Granada, Sevilla y Cádiz) asumió el reto de dar respuesta a la demanda social y se incorporó al programa Erasmus liderado por la Sorbona de París en el que estaban adscritas dieciocho universidades (Lovaina, Londres, Universidad Libre de Berlín, Florencia, etc.). Llegaron a nuestros centros alumnos de todos los puntos de España, Europa y del mundo árabe y, aunque venían por tiempo limitado, muchos de ellos se quedaron para concluir sus carreras aquí. Del mismo modo, se formaron sólidos grupos de investigación que han realizado proyectos de todo tipo y publicado en múltiples revistas.

Pero llega el proceso de Bolonia y se decide que las filologías deben ser reagrupadas (¿quién lo decidió y con quién contó para hacerlo?), se reavivan las enseñanza comunes y se reduce en uno los años de estudio. ¿A qué suena esto sino a recorte del gasto destinado a la enseñanza universitaria y a retorno al pasado? Por si quedaba alguna duda, la universidad española (y la andaluza) están a punto de resucitar las antiguas Semíticas, incluso cuando el número de alumnos avale una titulación independiente, olvidado ya el discurso de la calidad, de la convergencia con Europa, de las demandas sociales e incluso de las salidas profesionales con el que se adoba el cambio. ¿Ya no hay necesidad de traductores puesto que los inmigrantes tendrán dieciocho meses para aprender las lenguas del estado? Y a los alumnos ¿se les exigirá sesenta y cinco horas semanales de estudio? Lo que les decía más arriba: convergeremos con Europa en el siglo XXI con los postulados del XIX. Son más baratos.

(Mercedes del Amo es profesora titular de la Universidad de Granada)
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