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La endogamia unversitaria

La endogamia unversitaria

Igual pueden recordar aquel estudio del CSIC que ponía de manifiesto la brutal endogamia que asola la Universidad española. Los resultados eran extraordinariamente ilustrativos: El 70% del profesorado universitario consigue la plaza de profesor titular siendo único candidato a la misma y el 95% de ellos había tenido una relación previa con el departamento que oferta la plaza (ya se sabe, becario, profesor ayudante, fiel discípulo de catedrático, etc). Hay veces que la realidad es evidente por sí misma.

Recientemente y en el plazo de una semana escasa, un departamento de la Universidad de Granada convocaba dos plazas de profesor titular (lo cual ya es ligeramente sospechoso, ya que la Universidad concede las plazas de profesor titular con cuentagotas). Pues bien, para cada una de las plazas hubo sólo una candidata, con el lógico resultado de que cada una de ellas consiguió la plaza de profesora titular sin mayor problema.

Lógicamente tanto la una como la otra llevaban muchos años trabajando en dicho departamento, en el cual, al igual que ocurre en la gran mayoría de los departamentos universitarios, existe una rigurosa lista de espera para acceder a la condición de profesor titular. Por supuesto, en ambos casos el tribunal estaba compuesto por una mayoría de profesores del Departamento en cuestión (en uno de los casos cuatro de los cinco miembros del tribunal tenían relación directa con el departamento).

Lo maravilloso del asunto es que todo es perfectamente legal y por supuesto los concursos han sido públicos y se podía presentar todo aquel que estuviera habilitado para conseguir la plaza, pero claro, nadie lo hace o nadie se atreve. ¿No les resulta curioso que para acceder a una plaza de funcionario del grupo A no haya ningún tipo de competencia? Son consecuencias del perverso sistema universitario, todo el mundo sabe que no se convoca una plaza de profesor titular, lo que se convoca en la práctica es la plaza de fulano o de mengano y nadie que no sea el “dueño” de la plaza osa presentarse, ya que la máxima que rige es la de “el que se mueve no sale en la foto”. ¿Soluciones? Hay una fácil, sencilla y directa: Reformar la Constitución para eliminar la autonomía universitaria.
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