– La primera exhumación de víctimas de la represión empezará en octubre
A partir de la Ley de la Memoria Histórica y gracias a un capitán del Ejército, la familia de Ricardo Moles logró saber que su ser querido estaba enterrado en el camposanto del municipio donde fueron abatidos
Ricardo Moles Moles y José García Muñoz eran dos jóvenes de la localidad de Agrón que formaban parte de una partida de maquis, la resistencia antifranquista que permaneció en la clandestinidad tras el final de la Guerra Civil española. Se habían refugiado en una cueva de Moraleda de Zafayona, conocida con el nombre de ´Ahumada´, cuando a finales de octubre de 1950 fueron sorprendidos por la Guardia Civil. La familia cree que ambos decidieron suicidarse cuando se vieron cercados por la Guardia Civil, que llegó incluso a utilizar un cañón.
Era la época en la que se había intensificado la represión franquista, que poco a poco fue terminando con las partidas o grupos de maquis. Los familiares de Ricardo Moles Moles descubrieron hace poco que los restos de su ser querido permanecían en una fosa común en el propio cementerio de Moraleda de Zafayona. Gracias a la recién aprobada Ley de la Memoria Histórica consiguieron indagar sobre el paradero de los restos y con la ayuda de un capitán del Ejército accedieron a la documentación que permitía localizar el punto exacto del enterramiento.
El sobrino de uno de ellos, Ricardo Navarro Moles, se puso en contacto con la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), que preside Francisco González, e iniciaron los trámites para su exhumación, la primera que tendrá lugar en la provincia de Granada, cuyos trabajos correrán a cargo del equipo de Antropología Forense de la Universidad de Granada encabezado por Miguel Botella.
Ricardo Navarro Moles quiere cumplir el sueño de su madre, hermana de uno de los 25 jóvenes de Agrón que decidieron echarse al monte y que terminaron abandonados a su suerte. Queremos darle sepultura, buscar un sitio simbólico después de tantos años de vacío cuando sabes que tu ser querido murió de forma tan violenta, explica su sobrino.
No quieren ayudas ni contraprestaciones de la administración, sólo cerrar un episodio de sus vidas que permanecía abierto por las heridas del pasado más turbio. La solicitud de exhumación ha partido de la familia de Ricardo Moles ya que los allegados de José García Muñoz han optado por mantenerse al margen. No obstante, la alcaldesa de Moraleda de Zafayona, Carolina Fraguas (PSOE), se ha comprometido a habilitar un nicho donde descansen los restos mortales de este último.
El presidente de la ARMH de Granada, Francisco González Arroyo, asegura contar con las autorizaciones precisas para llevar a cabo la exhumación. El juez de la época dictó en su día la orden para que ambos bandoleros -como así consta en la documentación de la época- fueran enterrados en una fosa común del camposanto.
En dicho expediente judicial se precisan incluso las coordenadas exactas y, aunque realmente pueda parecer que los cadáveres fueron enterrados atendiendo a la legalidad, las autoridades de la época no informaron nunca de su paradero a los familiares, lo que demuestra la crueldad de aquellos días de postguerra.
Su caso no es el único. Según el mapa de fosas elaborado en Granada por la ARMH en la provincia hay localizadas 120 fosas en las que se calcula que existen entre 8.000 y 12.000 víctimas.
La Ley abre la puerta a que muchos de ellos puedan recibir ahora una sepultura digna.
De hecho, González Arroyo sostiene que en la actualidad están haciendo gestiones para exhumar el cadáver de Pedro Cerezo, un hombre de izquierdas que fue abatido por la Guardia Civil y enterrado en un paraje entre las localidades de Monachil y Güéjar Sierra. Lo cierto es que el sueño de muchas familias puede ser ya una realidad.