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La UGR atraviesa la tormenta

– La UGR atraviesa la tormenta

Científicos de la Universidad de Granada investigan el impacto de los rayos en el fuselaje de los aviones, un fenómeno que ocurre con cierta frecuencia en pleno vuelo

El Grupo de Electromagnetismo de Granada creará una aplicación para estudiar el efecto de las descargas súbitas sobre el fuselaje de los aviones del futuro, que será de fibra de carbono.

El aluminio, material con el que se fabrican los aviones desde hace décadas, pasará a la historia de la aeronáutica en poco tiempo. Un nuevo elemento tomará los cielos en breve. La fibra de carbono, más ligera y con unas propiedades que ya le han permitido ganar la batalla al metal en otros campos, como el deportivo o el de la competición automovilística, es el componente con el que se construirán los aparatos del futuro. La ciencia, sin embargo, aún tiene que profundizar en el comportamiento de este producto sobre los circuitos electrónicos que hacen posible la navegación a miles de metros de altura. Un grupo de científicos de la Universidad de Granada (UGR) se encargará durante los próximos años de estudiar estas interacciones y sentará las bases para que se pueda volar con las máximas garantías.
El grupo de Electromagnetismo de Granada (GEG), dependiente de la facultad de Ciencias, asumirá una parte importante del proyecto internacional que revolucionará el transporte más seguro del mundo. Los expertos de la institución académica granadina tendrán que analizar cómo actúa una fuerte descarga súbita de energía sobre la fibra de carbono y la consecuencia que esta situación puede tener sobre los sistemas que controlan un avión en marcha.

El equipo que dirige el catedrático Rafael Gómez, compuesto por Amelia Ruiz, Mariano Fernández y Carlos Moreno, creará un sistema informático que será capaz de simular las consecuencias del impacto de los rayos sobre los nuevos fuselajes de los aeroplanos durante una tormenta, algo que, lejos de pertenecer al mundo de la ciencia ficción, ocurre con mayor frecuencia de lo que se piensa, según aclararon los especialistas.
La producción de este ´software´ es vital para que luego las principales compañías aeronáuticas, tales como CASA, Eurocopter, Dassault, Alenia o Airbus recreen en sus talleres una situación de similares características. De esta manera, podrán analizar las reacciones energéticas que desencadena el rayo, cómo se conduce su fuerza a través de la carcasa del aparato y, sobretodo, cómo puede esto afectar al circuito informático que lo controla y dirige una vez que ha salido del aeropuerto, de manera que se pueda crear un mecanismo de defensa contra este factor imprevisto.

Según explicó Gómez, con un brillante currículum investigador en este campo y que ha desarrollado, en colaboración con su grupo de trabajo aplicaciones parecidas, los parámetros con los que funcionan las aeronaves de aluminio ya no se pondrán aplicar al nuevo componente, por lo que el objetivo de esta investigación internacional es sentar las bases numéricas y hacer los cálculos pertinentes para establecer los mecanismos de protección de la máquina en situaciones límite y de muy complicada resolución.
La fibra de carbono tiene muchos beneficios. Sin duda, es el material del futuro, pues, entre otras cosas, su menor peso permitirá que los aviones necesitan menos combustible para mantenerse, un hecho profundamente beneficioso para el medio ambiente. Ahora, tenemos que ver cómo interactúa en el campo electromagnético con los componentes electrónicos que llevan estas máquinas y, especialmente, ante una fuerte aplicación de energía, como es la descarga de un rayo, explicó Gómez en declaraciones a La Opinión.
La iniciativa, financiada por la Unión Europea y en la que participan también las empresas más potentes del sector, cuenta con un presupuesto global de 18 millones de euros, de los que más de 500.000 irán destinados al área de trabajo que deben desarrollar los científicos de la Universidad de Granada, que se emplearán durante los próximos cuatro años en esta difícil tarea. La UGR es la única institución académica española que participa en el proyecto HIRFSE (´High Intensity Radiated Field Synthetic Environment´), en el que también están presentes otras prestigiosas universidades del continente europeo y americano.
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