«Los cambios del plan de Bolonia necesitan mucha mediación»
Tras ocho años al frente de la Facultad de Ciencias, Enrique Hita, catedrático de Óptica nacido en 1947 en Huélago, tomó ayer posesión del cargo de Defensor Universitario.
Nunca es sencillo quedar bien con todo el mundo en el juego de intereses que, en definitiva, es la vida. Enrique Hita, sin embargo, pretende contentar a buena parte de los 90.000 integrantes que forman parte de la Universidad de Granada (UGR). Para muchos puede resultar una utopía, pero este catedrático de Óptica, al que la jubilación estaba a punto de tocar a su puerta, se ha encontrado con un reto de última hora: se ha propuesto hacer de la UGR un lugar aún más habitable y humanizado, en el que las rencillas sean menores y pasajeras, en el que cualquier reivindicación pueda ser escuchada.
Hita tomó posesión ayer del cargo de Defensor Universitario, un órgano aún joven para una institución centenaria como la UGR, pero cuya relevancia en la resolución de conflictos crece con el paso de los años. A este catedrático le avala su experiencia como profesor y como gerente de una de las facultades más importantes del campus granadino, la de Ciencias, de la que fue decano durante ocho años. Ahora ha recogido la invitación de la institución para hacerse cargo del Defensor Universitario, un cargo del que se despide con nota la profesora Purificación Fenoll, que se jubila de la docencia.
La labor de Hita no será sencilla: en el horizonte asoma el polémico Plan de Bolonia, es decir, la implantación de nuevos planes de estudios universitarios. Pero este catedrático veterano, que ayer estuvo rodeado de su familia en un acto muy importante para él, confía en el poder de la mediación para poner a dejar a todos satisfechos.
–¿Estar al frente del Defensor Universitario supone un reto?
–Es evidente, pero se trata de un reto precioso. Mi primer objetivo es difundir la figura del Defensor Universitario, hacer saber a todos los integrantes de la Universidad de Granada que éste es un órgano válido para buscar soluciones a sus problemas.
–El Defensor Universitario ha servido hasta ahora como órgano de denuncia, pero no de actuación en la resolución de los conflictos. ¿Cree que el Defensor Universitario debe aumentar su ámbito de actuación?
–El Defensor Universitario ha evidenciado que es una figura importante dentro de la institución y, por ello, ha defendido la creación de un Gabinete de Mediación y Conciliación, un órgano que, como indica el nombre, realice labores de mediación en la resolución de los conflictos. No hay una fecha determinada todavía para su puesta en marcha, pero su presencia será importante, puesto que perseguirá que los conflictos no lleguen al órgano ejecutivo de la Universidad, sino que muchos de ellos se puedan resolver antes.
–¿Prevé que tendrá mucho trabajo con las protestas de alumnos por la puesta en marcha del Plan de Bolonia?
–El proceso de Bolonia va a necesitar mucha labor de mediación. Es algo evidente si tenemos en cuenta las quejas que la reforma de los planes de estudios está suscitando entre parte de alumnado, pero confío en que las discrepancias acutales se resuelvan con el diálogo, porque hablando se entiende la gente.
–¿La UGR tiene demasiados problemas de convivencia?
–Es lógico que en una institución que integra a 90.000 personas haya discrepancias que, en ocasiones, llevan a enfrentamientos y a puntuales problemas de convivencia, pero no creo que la relación entre los integrantes de la UGR sea especialmente problemática. En la sociedad en general hay más problemas de convivencia que en el ámbito universitario.
–¿En la UGR hay miedo a reclamar, a quejarse?
–Espero que no. En cualquier caso debo decir a aquellos que tengan un problema, sean alumnos, profesores o personal de administración, que es necesario que pierdan ese miedo, si lo tienen, ya que éste es un órgano que actúa con independencia y que respeta la privacidad y la confidencialidad de las denuncias. De lo contrario, no tendría razón de ser.
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