Los Libros Plúmbeos, el ´Código Da Vinci´ del Sacromonte
Los moriscos que escribieron los libros plúmbeos para evitar la expulsión inventaron una imagen irreal del mártir en la que hacía de nexo entre las dos religiones. Una historia cercana a la del best seller de Dan Brown.
Los Libros Plúmbeos, volúmenes de plomo con los que un grupo de moriscos del siglo XVI trató de evitar su represión ideando una doctrina cristiana que mezclaba en sus orígenes el cristianismo y el Islam, «inventaron» una imagen del Apóstol Santiago que sirvió de nexo con los cristianos.
Así lo aseguró ayer el investigador del Colegio de Jalisco (México) Llouis Cardaillac durante la conferencia ´Cómo en la Península el Santiago español se hizo morisco´ en la que manifestó que «hay dos Santiagos; el que está en el cielo y el que se inventaron en la tierra algunos moriscos».
Cardaillac, que participó en el congreso internacional ´Los moriscos: Historia de una minoría´ que se celebra en Granada, indicó que haber dado a Santiago un papel «tan importante» en los Libros Plúmbeos fue la idea «más genial» que tuvieron sus autores, ya que se ofrece una visión en la que el apóstol enaltecía a quienes podían actuar en las relaciones entre moriscos y cristianos.
Así, afirmó que el religioso sirvió de unión con el Arzobispado y con la Corona y favoreció que la comunidad morisca recibiera el «reconocimiento a su lengua y a su cultura» con unos textos en los que «se le devolvía la dignidad robada».
A su juicio, los Libros Plúmbeos fueron el «último intento» de los moriscos para superar la «gravedad» de la convivencia que mantenían con los cristianos viejos.
«Santiago es presentado como el Apóstol por antonomasia», aseveró Cardaillac, quien detalló que mientras que para los españoles Santiago fue un santo polifacético, en estas láminas de plomo se ofrece una imagen en la que se elimina su actuación como «matamoros» y su carácter peregrino para «acercarse al mundo árabe».
Las Libros Plúmbeos, confeccionados con 233 planchas de plomo sobre las que están grabados los textos en árabe con caracteres salomónicos fueron descubiertos en 1595 en unas cuevas del Sacromonte.
Estos textos con los que los moriscos pretendían cristianizar el islamismo fueron trasladados a principios del siglo XVII a Roma, donde, tras las investigaciones de un grupo de expertos, fueron declarados falsos y herejes por el papa Inocencio XI, y olvidados en los archivos del Vaticano hasta que a finales de los 90 aparecieron en una reordenación de los fondos de la Santa Sede.
Según aseguró el coordinador de este congreso y profesor de la Universidad de Granada (UGR) Manuel Barrios durante su participación en la jornada de ayer del congreso, en la difusión de estos documentos tuvo mucho que ver el arzobispo de Granada de la época, Pedro de Castro, quien era «muy consciente de su paradoja y sabía de las dudosas bases que sustentaba su montaje».
Así, Barrios se preguntó cuál fue el objetivo de la invención de estos textos y con qué fines se hicieron mientras que la investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Madrid Mercedes García-Arenal recordó que los plúmbeos fueron escritos en árabe, «muy probablemente por moriscos», que supuestamente tuvieron el apoyo de documentos cristianos.
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