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Los maquis son desenterrados y llevados a León para identificarlos

Los maquis son desenterrados y llevados a León para identificarlos

Los arqueólogos no han podido recuperar la totalidad de los huesos dado el mal estado del enterramiento. Los restos óseos estaban bajo piedras y carecían de conexión anatómica.

ÁLVARO CALLEJA «Nos sentimos aliviados después de tantos años de espera». Los familiares de Ricardo Moles Moles y José García Muñoz, los dos maquis enterrados en una fosa común del cementerio de Moraleda de Zafayona, agradecen la labor desarrollada por el equipo de arqueólogos que ayer dio por concluidos los trabajos de la primera exhumación de represaliados que se produce en la provincia de Granada tras intentos fallidos en Lecrín y el Carrizal.
Los restos óseos, que presumiblemente corresponden a los de los dos guerrilleros antifascistas, viajaron ayer mismo para Ponferrada (León), en cuya Universidad se llevarán a cabo los trabajos de identificación.
Tras los primeros indicios hallados la tarde del jueves, los arqueólogos lograron a primera hora de la mañana de ayer desenterrar los huesos con algunos problemas añadidos puesto que carecían de conexión anatómica y algunos de ellos han desaparecido. Los restos óseos se hallaban bajo unas piedras, lo que daría credibilidad al testimonio de que la fosa fue descubierta parcialmente por perros y cubierta de nuevo con piedras.
Santiago Macías, vicepresidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, con implantación nacional, explicó que el hecho de que los esqueletos no estén íntegros ocurre «con bastante frecuencia». A falta del estudio antropológico, todo hace indicar que, por las características físicas, los cuerpos se corresponden con los de los dos hombres que en octubre de 1950 fueron enterrados tras ser sitiados por la Guardia Civil en el cerro del Turro, en el paraje conocido por la cueva de la Ahumada.
Antonio Ocaña García, nieto de José García Muñoz, reconoció que le embargaban sentimientos contrapuestos: «Por un lado estamos aliviados y contentos porque podemos recuperar sus restos pero al mismo tiempo estamos tristes al conocer cómo fue su muerte». Antonio se enteró por los medios de comunicación de la exhumación de los restos de su abuelo. «Ni siquiera sabía que era guerrillero, sólo sabía por mi abuela que ayudaba a la gente de la sierra y que tuvo que escapar también ante posibles represalias», relató Antonio, que ahora se siente «muy orgulloso del pasado» de su abuelo.
Ricardo Navarro Moles, sobrino del otro maqui, esperaba con ansiedad este momento. Todavía no había hablado con su madre, hermana de Ricardo Moles Moles, para proporcionarle detalles sobre las labores de identificación. «Aunque no podamos recuperar todos los restos por el estado del enterramiento, para nosotros ya es una alivio», declaró.
Él ha seguido los pormenores de la exhumación y ha podido comprobar el interés que ha despertado entre otros familiares de represaliados que ya han trasladado al equipo de arqueólogos varias solicitudes para abrir fosas. Consciente de que los cuerpos presumiblemente de los guerrilleros son los primeros que se exhuman en la provincia, sus familiares insistes en que no buscan abrir heridas. «Nuestra aspiración no era ni buscar escarnios ni crear tensiones, nosotros estamos al margen de todo eso, sólo queríamos que se materializaran nuestros deseos», puntualizó Ricardo Navarro.
Los restos, de cuyo hallazgo se dio conocimiento al juzgado de Loja, fueron ayer mismo trasladados a la comarca del Bierzo, en León, donde serán estudiados por la antropóloga forense Roxana Ferlinni, quien ha colaborado con la asociación en la identificación de otras víctimas de la represión.
La decisión de renunciar a los medios que pone a disposición la Universidad de Granada ha causado cierto malestar en la propia Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica. «Nosotros empezamos el proceso y nosotros lo culminaremos», se defendió Santiago Macías, crítico con el trabajo del colectivo granadino.

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