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Los ´okupas´ de Trabajo aseguran que limpiaron la clase antes de irse

– Los ´okupas´ de Trabajo aseguran que limpiaron la clase antes de irse

Reconocen que la convivencia no fue fácil y que el encierro “tuvo fallos”, pero alegan que su único objetivo era luchar contra el Plan de Bolonia.
JORGE PARADINAS. La Facultad de Ciencias del Trabajo de la Universidad de Granada (UGR) ha recuperado por fin cierta tranquilidad tras sufrir la ocupación de una de sus clases durante 23 días a cargo de un grupo de jóvenes contrarios al Espacio Europeo de Educación Superior (EESS) o, lo que es lo mismo, el Plan de Bolonia. El encierro de los jóvenes, que concluyó definitivamente este miércoles, ha recibido numerosas críticas por parte de la comunidad universitaria. Estudiantes y personal del Ciencias del Trabajo incluso alertaron sobre el grave problema de insalubridad que se había originado en el aula ocupada con el paso de los días.

Los jóvenes protagonistas del encierro, una vez abandonado el mismo, se han defendido de todas las críticas recibidas, en especial de las que hacen mención a la falta de higiene. Aseguraron a través de un comunicado que ellos mismo se encargaron de la limpieza del aula ocupada. “Nuestra intención no era y no es otra que luchar contra el Plan de Bolonia, un proceso que nos viene impuesto y que muchos de nosotros creemos que va a acabar con la verdadera educación”, explicaron.

Los jóvenes, muchos de ellos estudiantes de la UGR, añadieron que no tienen “nada en contra del decano, Antonio Delgado –que fue agredido la pasada semana–, ni de los conserjes o las limpiadoras”. Es más, las quejas de éstas sobre la falta de higiene y la plaga de pulgas y garrapatas “fueron tratadas en asambleas”. El grupo manifestó en el comunicado que incluso se organizaron para limpiar todo aquello que ensuciaban”. “Se quejan de picaduras de pulgas personas que no han estado más que unos minutos en el aula, mientras que los encerrados no nos hemos quejado en todo este tiempo”, aseguraron.

La convivencia durante más de tres semanas “no fue fácil”, según reconocieron. Durante este periodo “hubo fallos”, pero en su defensa recordaron que “es complicado dejar de lado la vida de cada uno y las comodidades para esforzarse por hacer llegar la información al resto de la gente”. “Noches sin dormir, asambleas diarias de horas, comisiones de trabajo, clases… Nadie ha querido interesarse por esto y, sin embargo, ésta es nuestra realidad”.

Los jóvenes encerrados dijeron haberse sentido despreciados e incluso insultados durante su estancia en la facultad. “Pies negros, mierdas, apestosos o gilipollas fueron algunas de las lindezas. Se trata de una cara oculta que sólo los que hemos estado allí podemos conocer”, aseguraron. Su lucha “contra la privatización de la Universidad” continuará, según advirtieron, aunque de momento no tienen una ubicación definitiva para sus actividades. Uno de los jóvenes protagonistas de este encierros explicó ayer que al menos han conseguido “despertar el interés de la comunidad de estudiantes por el Plan de Bolonia”.
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