– Los ´okupas´ ponen fin al encierro en Trabajo tras 23 días.
Las negociaciones entre la UGR y los jóvenes permitieron ayer ‘liberar´ de forma definitiva el aula 03 que fue desinfectada y ya puede ser utilizada.
Limpia y desinfectada. Así quedó en la tarde de ayer el aula 03 de la Facultad de Ciencias del Trabajo una vez que los jóvenes ‘antisistema´ que la ocupaban desde mediados de mayo como acto de protesta contra la implantación del Espacio Europeo de Educación Superior (EESS) en la Universidad de Granada (UGR) decidiesen abandonarla de forma voluntaria. Atrás quedaban más de tres semanas en las que ha habido de todo, desde protestas pacíficas hasta una agresión al decano de la Facultad, Antonio Delgado, o denuncias sobre la falta de higiene en el centro a causa del encierro.
La salida de los ‘okupas´ fue posible gracias a las negociaciones que distintos representantes de la UGR mantuvieron con el grupo encerrado en Ciencias del Trabajo. Los jóvenes ya habían decidido en la madrugada del lunes al martes dejar la clase tras recibir por parte de la Universidad el compromiso de que se les trataría de buscar una nueva localización para sus actividades.
El desalojo, sin embargo, no se produjo el martes, como todo el mundo esperaba, ya que parte de los ‘okupas´ no estaban satisfechos con el pacto alcanzado. Consideraban que el aula 03 ya era suya y no tenían necesidad de mudarse. Esa noche, al menos no la pasaron en la facultad, algo que sí había concurrido las 22 jornadas de encierro anteriores y que había obligado a la UGR a mantener las puertas del centro abiertas de madrugada.
De forma voluntaria. El desenlace final se produjo en la mañana de ayer, cuando los más reticentes al abandono de la clase depusieron finalmente su actitud y salieron de la facultad junto a sus colchones y demás pertenencias. Finalmente no fue necesaria la intervención policial, una fórmula a la que la institución académica se resistía a recurrir.
La UGR, una vez que se confirmó el desalojo definitivo, contactó con una empresa de desinfección para limpiar tanto la clase ocupada como los pasillos y los aseos de la primera planta. El trabajo de desinfección concluyó por la mañana y los responsables de la facultad confían en que el aula puede ser utilizada nuevamente desde hoy mismo. Lo que está por dilucidar es si la UGR logrará encontrar algún decano de otra facultad dispuesto a ceder dependencias a estos jóvenes para que realicen sus talleres y demás actividades.
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