Magisterio busca solución al hacinamiento de sus docentes
Los problemas que ocasiona este hacinamiento son fácilmente deducibles: imposibilidad de almacenar documentación, molestias por tener que hacer un uso compartido del teléfono o del ordenador y problemas para recibir a los alumnos o realizar tutorías. «Un profesor de la Universidad de Granada necesita las mejores condiciones para realizar su trabajo y, lamentablemente, ahora mismo no se da tal circunstancia para muchos docentes de esta facultad», comentó al respecto el decano del centro, José Antonio Naranjo.
A la falta de espacio se unen otros problemas adicionales en estos espacios, como la falta de un correcta ventilación, según apuntó Naranjo, lo que convierte a muchos de los compartimentos en hornos durante la época de mayor calor.
Cifras. Ciencias de la Educación, que se ubica en el campus de Cartuja cuenta actualmente con más de2.500 estudiantes matriculados a los que prestan servicio 150 profesores que disponen de unos 30 despachos. No hay que ser un experto en matemáticas para percatarse de que las cuentas, evidentemente, no salen en la relación docentes-despachos.
La reivindicación de nuevas infraestructuras en esta facultad, que alberga una docena de títulos diferentes es bastante antigua, pero por fin parece que las ´plegarias´ de sus responsables han sido escuchadas y los deseos pronto se convertirán en realidad. Ciencias de la Educación espera contar el próximo año con espacio suficiente para construir 40 nuevos despachos que, evidentemente, harán más cómoda la vida del profesorado. Según apunto el decano, los despachos se construirán donde ahora se halla la antigua biblioteca, relevada en sus funciones documentales por un nuevo espacio, más grande y moderno, que fue estrenado el pasado año. «Está previsto que los trabajos se liciten en noviembre, por lo que esperamos que se cumplan los trámites rápidamente y así pueda empezar la reforma en 2010», explicó Naranjo. Este espacio acogerá, aparte de los despachos, una sala de juntas.
Más aulas. Nadie puede dudar de que el aprovechamiento de espacios en esta facultad de Ciencias de la Educación es máximo, puesto que también se pretende transformar los bajos de la biblioteca, que se usan en la actualidad como aparcamientos, en nuevas aulas. «Lo siento por los que quieran venir en coche, pero este es un centro de enseñanza y la prioridad es tener espacios para aulas», argumentó el decano ante un proyecto que quizás alguno desapruebe.
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