– Miles de universitarios buscan un piso para el próximo curso que les cueste menos de 600 euros
Si la Universidad de Jaén continúa con su buena racha, es probable que sean en torno a 3.000 los alumnos de nuevo ingreso que el próximo curso lleguen a sus aulas. Algunos serán residentes en la capital, pero muchos otros llegarán desde diversos puntos de la provincia y también desde fuera de la misma. Y, como es lógico, necesitarán un lugar dónde vivir. Aunque son varias las opciones, es el alquiler de piso compartido la que más adeptos tiene entre los universitarios, que en estas fechas andan como locos a la caza de una vivienda para el próximo curso.
Pero no son sólo los futuros universitarios, que recientemente han conocido la primera adjudicación de plazas en las universidades andaluzas, los que se encuentran inmersos en la búsqueda de piso. También hay otros que vivían en Jaén y que, por lo motivos que sea, deciden cambiar de alojamiento. Es decir, el número de los que buscan es importante y, aunque al final habrá para todos, sólo los que lleguen antes se llevaran los mejores pisos.
Las opciones para encontrar un piso de estudiantes son diversas, desde acudir a una inmobiliaria, hasta inspeccionar los carteles de la calle, pasando por una fórmula que adquiere éxito con el paso de los años, como la Bolsa de Alojamiento de la Universidad de Jaén. Se trata de un servicio totalmente gratuito que presta la institución universitaria tanto a propietarios como a futuros inquilinos a través de su página web (www3.ujaen.es/bolsa/index.html) y que permite comparar lo que cuesta alquilar un piso en función del barrio en el que se ubique, de las habitaciones que tenga y de las características que presente.
En la actualidad, son 74 ofertas las que se pueden consultar en la página web de la institución universitaria jienense, que deja claro que en absoluto actúa como intermediaria de operaciones inmobiliarias, sino que, únicamente, pone a disposición su plataforma para que propietarios y estudiantes puedan entrar en contacto.
Echando a un vistazo a las ofertas incluidas en dicha Bolsa de Alojamiento, encontramos desde opciones muy económicas, como los 400 euros de una vivienda para cuatro personas en Peñamefécit, hasta otras más caras que se suelen localiza en el Bulevar, donde se piden 850 euros por un piso también para cuatro personas, aunque en este caso es en un residencial con piscina.
Las opciones son múltiples, aunque abundan los pisos de 600 euros de media y la mayoría, suelen estar equipados para tres personas. Es decir, cada uno tendría que pagar 200 euros mensuales. Aunque también existe la posibilidad de encontrar opciones más económicas. Entre 150 y 180 euros por persona también figuran diversas ofertas en la página de la Universidad de Jaén, que, en algunas ocasiones sólo buscan a una persona para completar un piso.
Pero no sólo se pueden consultar anuncios de piso en esta bolsa de alojamiento. Los universitarios o los que estén a punto de serlo que busquen una vivienda en una zona determinada y con unas características concretas también pueden colgar su demanda en esta página.
Para los que descartan la opción de buscar piso vía Internet, los anuncios que se pueden encontrar en las cabinas telefónicas o en la valla de una obra son los más recurrentes. Además, si uno se detiene un momento a leer lo que se indica en estos carteles comprobará que hay requisitos de lo más variopinto para optar a ser compañero en un piso en el que sólo faltan una o dos personas.
Se busca chica no fumadora, buscamos compañera simpática, nos falta un compañero/a de piso, imprescindible que sea limpio/a, se busca compañero para un piso en el que reina la armonía… Son algunas de las leyendas que rezan en estos carteles. Aunque siempre se encuentran anuncios con la frase típica de se alquila piso económico, muy buenas condiciones. En estos casos, los precios se mueven en las mismas órbitas y la excepción es encontrar una habitación por 100 ó 120 euros. La mayoría están entre 150 y 200 euros.
A esa cifra habría que sumarle después el importe de los recibos de la luz y el agua, así como del gas -en el caso de que lo haya- o bien de la bombona de butano, que variará en función del gasto en cada caso.
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