SOCIEDAD
Las consecuencias de la mala medicación
Un tercio de las urgencias se debe a problemas relacionados con fármacos
El 5% de las visitas a Urgencias está motivado por reacciones adversas a fármacos. Pero es sólo la punta de un iceberg conocido como PRM o problemas relacionados con medicamentos, que originan un tercio de las consultas urgentes. Las cifras, que advierten por sí solas de los riesgos de un tratamiento equivocado, incluso cuando ha sido aconsejado por un profesional sanitario, se convierten en grito de alerta contra la automedicación, una mala costumbre que se acentúa en esta época de gripes e infecciones respiratorias.
M.MEDIAVILLA./MADRID
La automedicación es un comportamiento habitual. / L.R.
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CLASIFICACIÓN DE LOS PRM
Se clasifican: Según el consenso 2002 del Grupo de Investigación en Atención Farmacéutica de la Universidad de Granada, en tres apartados y seis tipos.
Desde el punto de vista de la necesidad: Los PRM 1 se refieren al paciente que sufre un problema de salud porque no recibe la medicación que necesita. Los PRM 2 incluyen a quien recibe el medicamento que no necesita.
Desde el punto de vista de la eficacia: Los PRM 3 sitúan el motivo del problema en una inefectividad no cuantitativa de la medicación (el fármaco no es el más eficaz para la patología), y los PRM 4 en una inefectividad cuantitativa que tiene que ver con la dosis o pauta del tratamiento.
Desde el punto de vista de la seguridad: Las reacciones adversas se corresponden con el grupo de los PRM 5, que identifican al paciente perjudicado por una inseguridad no cuantitativa de un medicamento. En los PRM 6, que identifican al paciente perjudicado por la inseguridad cuantitativa.
El seguimiento farmacoterapéutico ha sido infravalorado durante años como elemento de uso racional del medicamento, pero recientes investigaciones españolas han acabado quitando la venda de los ojos a las autoridades sanitarias y a los propios facultativos: los PRM son un auténtico problema de salud pública. Y prueba de ello es que las Urgencias están llenas de medicaciones innecesarias, ineficaces o inseguras. Por fortuna, tales sustos son en su mayoría leves.
Visivilidad de reacciones
Como problema de salud, las reacciones adversas a fármacos atraen la mayor atención, tanto por su visibilidad -erupciones, picores, hemorragias gastrointestinales para el paciente y su entorno, como por su reflejo en el ámbito sanitario. Los datos recogidos desde 1990 por la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria están en línea con los recabados por especialistas internacionales, que cifran entre un 10% y un 20% las personas hospitalizadas que sufren algún tipo de alergia a medicamentos.
Pero la preocupación no se agota ahí. Hace justo un año, la tesis doctoral de la farmacéutica Isabel Baena ponía el dedo en la llaga de los PRM. Pese a su reducido ámbito -el granadino Hospital Universitario Virgen de las Nieves-, la investigación de la hoy delegada andaluza de Salud en Córdoba mostraba pistas inquietantes como para su repetición en centros sanitarios de otras provincias.
La mayoría, evitables
«Esto no sólo ocurre en Granada», remachó la autora del estudio, convencida de que «aún hay muy poca cultura de PRM y escasa concienciación». A su juicio, todavía está muy asentada la idea de reducir los problemas relacionados con medicamentos a sus reacciones adversas, cuando el contratiempo más habitual es su ineficacia. De hecho, la falta de efectividad del tratamiento farmacológico fue el motivo más frecuente (21%) de consulta de urgencias a lo largo del año investigado.
Sumadas las visitas urgentes por efectos secundarios indeseados (el ya citado 5%) y las motivadas por problemas de salud derivados de no recibir la medicación necesaria o recibir la que no se necesita (en torno al 7%), Baena cifró en el 33% la prevalencia de PRM entre los pacientes que llegaron a Urgencias. El riesgo de tal contratiempo aumentaba conforme lo hacían la edad y el número de fármacos tomados.
El problema tiene solución. Como apunta el propio estudio, bastaría un correcto seguimiento farmacoterapéutico para evitar un 73% de las consultas urgentes y, de paso, ahorrar casi 12 millones de euros al año en el citado hospital granadino.
Extrapolando el ejemplo, los consejos médicos brotan por sí mismos. El primero, la necesidad de afinar al máximo y desde el principio la terapia farmacológica más adecuada al diagnóstico. El segundo, la conveniencia de vigilar exhaustivamente la evolución del tratamiento para garantizar su máxima seguridad y eficacia. Y, por último, la erradicación del abandono de la terapia sin consultar y la habitual sautomedicación.
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