Inicio / Historico

Cuando el remedio lleva al hospital

Una simple píldora puede obligarnos a salir corriendo a Urgencias. Y no precisamente por una reacción alérgica. Olvidar la medicación o no tomarla de la manera prescrita puede provocar descompensaciones que en muchos casos acaban en el hospital. Diversos estudios alertan de la importancia de tomar bien los fármacos, aunque discrepan sobre qué porcentaje de casos vistos en Urgencias se deben a problemas relacionados con los medicamentos. Unos trabajos hablan del 4% y otros del 46%.

Una investigación de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Granada concluyó que uno de cada tres pacientes que acuden a Urgencias del Virgen de las Nieves lo hace por un problema relacionado con los fármacos y que dos de cada cinco ingresos en el hospital se deben a esa causa.

Con estas cifras, la advertencia de los boticarios sobre la importancia de cumplir los tratamientos y la reivindicación de su papel en ese seguimiento no parece baladí. No sólo para evitar complicaciones a los enfermos, sino también para ahorrar costes al sistema sanitario. Sobre todo, si se tiene en cuenta que -según ese trabajo- tres de cada cuatro casos vistos en Urgencias eran evitables. El estudio de Isabel Baena estima que el coste medio de la asistencia de un paciente por un problema relacionado con un fármaco es de 2.800 euros.

Las investigaciones en este campo coinciden en que la mayoría de las incidencias se producen por la inefectividad de la medicación. «El médico no se equivoca casi nada al prescribir. El problema suele ser casi siempre que el paciente no se toma la medicación o no se la toma bien; y en algunos casos, los menos, que deja de hacerle efecto», aclara el presidente del Colegio de Farmacéuticos de Málaga, Javier Tudela. Sorprendentemente, la proporción de urgencias atendidas por una reacción adversa al fármaco es mínima. Algunos estudios la sitúan en el 2% del total de pacientes que acuden por un problema relacionado con la medicación.

Y tampoco deben desoírse las advertencias de los farmacéuticos porque algunos estudios concluyen que la gravedad de las urgencias derivadas de los medicamentos en el 83% de los casos es moderada. Hay otros trabajos que concluyeron que el 80% de las incidencias fueron leves.

Pese a este baile de porcentajes tan dispares, los estudios coinciden en que a medida que aumenta la edad y el número de fármacos que toma un enfermo se incrementa el riesgo de que acabe en Urgencias por la medicación. Y ese peligro es mayor en el caso de los hombres que en las mujeres, en una relación de dos a uno. «El perfil del paciente que entra en Urgencias por un problema relacionado con los medicamentos es el de un varón, mayor de 65 años y que toma más de cinco fármacos», resume Tudela.

El presidente del Colegio aboga por que se desarrolle el papel del colectivo en el control de la medicación, un rol que reconoce la Ley de Ordenación Farmacéutica de Andalucía de 2007 pero que aún no se ha plasmado en ningún protocolo, por lo que los boticarios que ahora hacen el seguimiento de sus clientes lo realizan por iniciativa propia.

Tudela insiste en que en patologías como la diabetes y la hipertensión, como no duelen, a veces pueden haber fallos en la eficacia de la medicación que no se detectan. «¿Y en ese caso, quién se encarga de mandar al abuelo al médico antes de que le toque la revisión?», se pregunta. Para colmo, según se advirtió en un congreso de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc), el 60% de los ancianos sale del hospital sin entender la medicación que deben tomar. Algunas farmacias, para facilitarle las cosas -sobre todo a las personas mayores- y asegurarse de que toman bien el tratamiento, le preparan todos los fármacos que deben ingerir a lo largo del día. Pero de momento, aunque esa opción está contemplada en la Ley del Medicamento, aún en Andalucía no se ha desarrollado y también queda al albur de cada farmacéutico.
Descargar