Turismo y agricultura
Se admita o no el ciudadano percibe que el principal generador de riqueza de Almuñécar y La Herradura es el turismo, y así se manifiesta en un sondeo realizado este verano sobre cuatrocientos ciudadanos encuestados vía telefónica por la Universidad de Granada. Aparte criticar la eficacia o no de dicha encuesta y su manera de enfocarla, el dato es concluyente: un 50 por ciento de las respuestas dadas señalan que el Turismo es el principal dinamizador de la sociedad sexitana y por tanto requiere ser impulsado de manera prioritarian, y alrededor de éste pivotan sectores como el de servicios o la construcción. Sólo un 14,5 por ciento indican a la agricultura como un sector determinante de la vida económica del pueblo y un aproximado 4 porciento requiere mayor atención a la agricultura de intensivos.
Quien no quiera ver en ésto los datos de una prioridad que el ciudadano reclama, padece de ceguera impermeable al mejor especialista en oftalmología.
Pero lo peor es que es precisamente dicha exigüa minoría la que no contenta con mantener en baremos bajísimos la economía del municipio durante bastantes años, pretende contener el futuro del resto exigiendo frenos al desarrollo, mientras alegan supuestos delitos medioambientales si se llega a realizar los proyectos de golf en la zona de río Verde. La misma escasa minoría que parece venirles bien que ni las conducciones de Rules se terminen de realizar o que Otivar cuente con un embalse para las necesidades acuiferas del valle. A la vista es que no mueven un dedo para agilizar unas y reclamar se actúe con respecto a la otra.
Tampoco, tan defensores de sus productos subtropicales, parece importarles mucho, que la Denominación de Origen de la Chirimoya esté en dique seco y que la falta de unión de agricultores impida la implantación de una marca única en el mercado, con lo que se conseguiría una comercialización optima del producto con sus efectos de calidad consecuentes.
El obscecamiento parece tener sus días contados y ya son muchos los que opinan que el desarrollo urbanístico no tiene que estar reñido con la defensa patrimonial de las vegas, y que turismo y paisaje se complementan. Pero no imponiendo uno sobre otro. Por favor, coherencia, ambos son necesarios si queremos la marca Costa Tropical.
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