– Investigadores granadinos buscan marcadores de contaminación en La Antártida
Un grupo de expertos en Química de la Universidad de Granada va a llevar a cabo el análisis de los contaminantes persistentes en muestras de aguas antárticas, según ha informado la web Andalucía Investiga, que recoge las investigaciones más destacadas de los organismos públicos andaluces.
La información que obtengan será útil para conocer el nivel de contaminación de aguas de la Antártida y, además, podrá servir para descifrar si es necesario llevar un control y seguimiento de la contaminación, así como para programar posibles medidas que la impidan o reduzcan.
El tipo de contaminantes que va a estudiar son hidrocarburos aromáticos policíclicos, gracias a un sensor con una alta sensibilidad desarrollado por el investigador Jorge Fernández.
Los hidrocarburos aromáticos policíclicos son unas moléculas muy contaminantes y cancerígenas que se encuentran en el agua por procesos de combustión.
Estos compuestos pueden tener un origen antropogénico o un origen natural, puesto que los volcanes también los producen y, en general, cuando hay una combustión pueden aparecer este tipo de hidrocarburos.
El estudio propuesto se va a llevar a cabo en la Isla Decepción, ya que se trata de una isla volcánica en la que además hay mucha contaminación antropogénica, es decir, la provocada por la actividad humana.
Estos investigadores pretenden determinar los niveles de este tipo de contaminantes en esta región.
En concreto, van a determinar los niveles de benzopireno, que es el más cancerígeno de estos contaminantes y es, además, representativo de una familia de hidrocarburos aromáticos policíclicos.
Para esto, han diseñado un sistema de pretratamiento de las muestras puesto que se enfrentan al problema de que en estas zonas los niveles de concentración de los contaminantes son bajos.
Las muestras, una vez tomadas, son tratadas en la Antártida y conservadas a -20 grados centígrados y los cartuchos con el material preconcentrado que tomen los traerán a España para procesarlos con diferentes técnicas analíticas.
En esta primera aproximación, los investigadores tomarán muestras en varios puntos cercanos a bases científicas y, posteriormente, estos datos los compararán con otros alejados de los mismos, pudiendo de esta forma establecer si la presencia de contaminantes es de origen antropogénico o natural.
Para ello, utilizarán un GPS que servirá para anotar la posición exacta de dónde se han tomado las muestras, con el objeto de repetir el muestreo en el mismo punto y en las mismas circunstancias para poder hacer así un seguimiento de estos contaminantes.
Se da la circunstancia de que en la Antártida hay muy pocos estudios de contaminación química, por lo que tratarán de ver qué tipo de contaminantes, qué familia, qué concentración y qué cantidad de contaminantes se dan.
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