Un fuerte terremoto causa la alarma en Huelva y Sevilla y se siente en casi toda Andalucía
Todo se quedó en un susto. Vecinos de Huelva y Sevilla se despertaron alarmados en la madrugada de ayer al oír un chasquido potente y ver cómo se movían lámparas y camas de sus casas producido por un seísmo de gran potencia con epicentro en el litoral del Algarve portugués. El terremoto, de 6,3 grados en la escala Richter, se produjo a las 2.37 horas de la madrugada a cien kilómetros del cabo San Vicente, en una latitud de 36.48 grados y a una longitud de 9.97, según datos del Instituto Geográfico Nacional.
Se trata del seísmo de mayor intensidad ocurrido en el sudeste peninsular en los últimos veinte años, sin embargo no ha producido daños materiales ni personales. Tras este primer movimiento sísmico se registraron otras siete réplicas, la última a las 5.48 horas, todas ellas de menor intensidad y apenas perceptibles por los ciudadanos,
La magnitud del seísmo hizo que se llegara a sentir prácticamente en toda Andalucía, salvo Almería y Granada, y también en Extremadura, parte de Castilla y León y algunos puntos de Madrid además de Portugal. Las provincias donde el temblor fue más perceptible fueron Huelva y Sevilla, donde en algunos de sus pueblos los vecinos salieron corriendo a la calle angustiados al ver cómo se movían sus vajillas y los muebles. Fue como si un camión pesado con carga pasara pegado a las casas produciendo vibraciones en cristales, ventanas y puertas, según la descripción del servicio de emergencias andaluz 112, que recibió cerca de 500 llamadas de vecinos de casi todas las provincias afectadas. Eran llamadas para preguntar qué había ocurrido, pero no para avisar de daños materiales o a las personas.
Las localidades donde se registró un mayor alcance fueron las onubenses de Aljaraque, Ayamonte, Bollullos Par del Condado, Isla Cristina y Lepe, según informó el Ministerio de Fomento. En todas ellas el temblor alcanzó cuatro grados en la escala Richter, mientras que también se percibió, con una magnitud de tres grados, en Jerez de la Frontera y Cádiz; Córdoba; Huelva, Gibraleón, Punta Umbría y Cartaya; Mairena del Aljarafe, Camas y Sevilla. En Málaga y Granada la intensidad fue de dos grados.
Asomados al balcón
El terremoto fue percibido tanto en el interior como en el exterior de los edificios. En Isla Cristina, algunos de sus vecinos llegaron a coger los vehículos para huir de la zona cercana al mar pensando en el maremoto que destruyó Cádiz y Lisboa en 1755 y que, según la historia local, dio origen a la ciudad onubense. En la vecina Ayamonte el nerviosismo de los vecinos por el temblor hizo a estos salir a la calle en pijama y no entrar en las casas hasta pasadas varias horas pese al frío. Otros, como una mujer de la capital onubense, simplemente se asomó al balcón a ver lo que pasaba. «Luego me acosté otra vez», contó en un programa de radio local. Hubo quienes se enteraron por otros vecinos al levantarse. Los programas de radio locales y los blog de internautas de estas zonas se llenaron de comentarios con el mismo mensaje: «¡Menos mal que no ha pasado nada!»
Un especialista del Instituto de Meteorología luso declaró a la radio estatal \’Antena Uno\’ que la distancia del epicentro fue «determinante» para que no se produjeran daños materiales ni pérdidas humanas, según informa Efe. «Con esta intensidad, si el epicentro hubiera sido en tierra se habrían desplomado varios edificios», agregó.
La sucesión de terremotos en Andalucía es frecuente, pero no se registraba en esta zona un seísmo de esta magnitud desde el 12 febrero, también con epicentro en el cabo de San Vicente y de intensidad 4. Se sintió en Sevilla, Málaga, Cádiz y Huelva, e incluso en edificios altos de Madrid.
El terremoto de ayer servirá para saber más sobre cómo y por qué se producen estos fenómenos de la naturaleza. Un equipo de investigación andaluz en el que participan varias universidades realizan el proyecto Topo-Iberia que ayer analizaba datos y muestras para su investigación, según un comunicado de la Universidad de Granada recogido por Europa Press.
Hasta ahora, los investigadores han demostrado que los terremotos en la cordillera Bética ocurren de forma continua y son de pequeña magnitud, pero es difícil localizar las fallas que los producen. Por ello, la ingente cantidad de información recogida por las estaciones sísmicas del proyecto permitirá saber algo más de la distribución de la sismicidad, lo que puede ayudar, en combinación con las características geotécnicas del terreno, a planificar las grandes obras públicas.
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