El libro Jin Ping Mei (de Editorial Atalanta), obra de El erudito de las carcajadas (seudónimo del autor de esta novela), con traducción de la profesora de la UGR Alicia Relinque, se presentó la semana pasada en la Universidad de Granada, en un acto en el que intervinieron la traductora de la obra, Alicia Relinque, Ángela Olalla y Zhang Zhengquan.
Jin Ping Mei, escrita por El erudito de las carcajadas (seudónimo del autor de esta obra) es «la más grande de las novelas extraordinarias», según el crítico Zhang Zhupo. Jin Ping Mei se considera la primera novela moderna de la tradición literaria china. Su título juega con los nombres de tres de los personajes femeninos -Pan Jinlian, Li Ping’er y Pang Chunmei- en torno a los cuales gira, sucesivamente, la acción de la novela.
La primera mención que se conserva de Jin Ping Mei data de 1596 y aparece en una carta del famoso letrado Yuan Hongdao a su amigo Dong Qichang, de la que dice: «Le he echado un vistazo, reclinado sobre la almohada; sus páginas desprenden una bruma erótica». Al parecer, la novela circuló en forma fragmentaria y manuscrita entre los letrados, a los que fascinaba, hasta que apareció la primera edición impresa, en 1617. Su origen posee tintes legendarios: supuestamente, Wang Shizheng (1526-1590), crítico e historiador, la compuso para vengar la muerte de su padre ejecutado por culpa del primer ministro, Yan Song (1480-1565). Wang, llevado por la venganza, hizo llegar la novela a su hijo, Yan Shifan (1513-1565), libertino y depravado. Este, sin poder contenerse por el atractivo de la historia, fue pasando ávidamente las páginas de aquel texto que, debido al veneno contenido en ellas, iba matándolo poco a poco. Lo cierto es que esta anécdota no se ha podido certificar y que ningún autor quiso ver su nombre asociado a una novela tan descarnada y solo conocemos el pseudónimo de quien compuso tan extraordinaria obra, el Maestro de las Carcajadas, de Lanling.
La fama de novela maldita ha acompañado a Jin Ping Mei hasta hoy, y aún sigue siendo considerada el paradigma de la novela licenciosa y pornográfica, y las continuas censuras se han extendido prácticamente hasta el presente en el que numerosas ediciones modernas continúan censurando pasajes o palabras del texto. Sin embargo, se ha dicho de ella: «quienes cuando leen Jin Ping Mei sienten compasión son como bodditssatvas; quienes ante ella sienten horror, son hombres de virtud; los mezquinos la disfrutarán; pero solo quienes son como animales, querrán tomarla como ejemplo».
La novela está compuesta por 100 capítulos. La historia comienza con la relación adúltera entre Pan Jinlian, esposa de Wu Da, y Ximen Qing, el dueño de una farmacia. El núcleo de la novela gira en torno a las relaciones de poder y sexo que se establecen entre el protagonista masculino, Ximen Qing, y sus seis esposas y sus sirvientes, con episodios más o menos fugaces con otros personajes, por un lado; y con letrados y comerciantes de todo signo y condición, por otro. El protagonista llega a alcanzar un puesto de funcionario y amasa una gran fortuna con unos negocios que le permiten tener más y más poder –»El dinero está hecho para que circule. No debe ser enterrado. Nos es dado para ser usado»-.
Elaborada a partir de unos materiales ya conocidos -utiliza fragmentos de relatos previos, canciones populares, escenas de óperas, etc.-, el autor los manipula de forma que transforma la tradicional historia de amor entre el «muchacho de talento y la hermosa doncella» (caizi jiaren) en una historia donde se traslada la relación amorosa a la carnal, con una minuciosa descripción de todos los encuentros sexuales en los que los sentimientos que afloran poco tienen que ver con el del amor.
La traición, la intriga, los celos, las envidias y la violencia que generan las relaciones humanas, se entremezclan con una maestría difícilmente igualable. El realismo de las descripciones, la consciente huida de los recursos a fenómenos extraordinarios, y una tendencia a la descripción minuciosa convierten Jin Ping Mei en un documento extraordinario de su época, marcando ya con claridad la tendencia al profundo realismo en la novela, y dejando al descubierto la nueva ideología que se va imponiendo en la sociedad: borradas ya del todo las relaciones jerárquicas feudales, son sustituidas por las más claras y crudas que construyen el dinero y el interés.