Bajo el Título Don Juan de Flores y Oddouz. Pícaro y mártir, se publica
por la Editorial de la Universidad de Granada el libro del profesor Manuel Sotomayor Muro (Algeciras, 1922), catedrático emérito de Historia de la Iglesia Antigua de la Facultad de Teología de Granada y reconocido arqueólogo; miembro de la Real Academia de Bellas Artes de Nuestra Señora de las Angustias de Granada y Premio de Andalucía de Patrimonio Histórico.
Con el subtítulo Cultura y picaresca en la Granada de la Ilustración, el profesor describe en este volumen lo que encuentra cuando en 1983 le encargan la dirección de las excavaciones en la zona del que hoy se conoce como Carmen de la Concepción (en el entorno de la Alcazaba Cadima en la colina del Albaicín).
El autor cuenta una historia verídica, pero a la vez amena, divertida y
enriquecedora, llena de momentos cómicos y curiosas situaciones. De esta
forma, Sotomayor se acerca, movido por su interés arqueológico, a un auténtico sondeo de la sociedad granadina de la segunda mitad del siglo de las luces.
Se trata de la reedición del libro de Sotomayor, publicado ya en 1988, en el
que se relatan las andanzas arqueológicas de don Juan de Flores y Oddouz, antiguo beneficiado de la catedral de Granada, que realizó unas famosas excavaciones entre los años 1754 y 1763. La localización de las mismas fue muy importante, porque en dichas excavaciones Flores descubrió auténticos
restos arqueológicos de gran interés para el conocimiento de la Granada
romana.
Consecuencias del fraude
El problema residió en que la expectación levantada arrastró a Flores a convertir el posible acontecimiento en un fraude burdo, prolongado y, sobre
todo, perjudicial para la historia de la ciudad de Granada ya que dedicó su
esfuerzo en perpetuar la novedad del hallazgo de forma innecesaria a través
de falsificaciones arqueológicas.
Incluso todo el mundo parecía conocer este secreto a voces menos las
autoridades que no lo quisieron escuchar. De hecho el propio descubridor, que contó con todos los favores reales – llegando el mismo monarca Fernando VI a proveerlo económicamente – terminó sus días condenado, humillado, rechazado y enfermo.
Las repercusiones de dicho fraude obstaculizaron la posibilidad real de
conocer con profundidad la originaria ciudad romana surgida sobre la colina
del Albaicín; pero sobre todo provocaron el descrédito de la arqueología granadina en general, lo que a la vez desencadenó el debate sobre la fundación de Granada y dio peso a la teoría del origen islámico de la misma.
Referencia
Prof. Manuel Sotomayor Muro, catedrático emérito de Historia de la Iglesia Antigua de la Facultad de Teología de Granada.
Tlf. 958 185252.