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Judíos y cristianos no se toleraban en el siglo II, según un estudio del profesor Fernández Ubiña, de la UGR

Escrito unos años después de las “Apologías”, el “Diálogo con Trifón” se consagra íntegramente al análisis de la ruptura entre judíos y cristianos, y hace responsables exclusivamente a los judíos. La obra, de 248 páginas, traducida por Ruiz Bueno, carece, a decir del profesor José Fernández Ubiña, “de un plan racional. Sus contenidos se repiten con reiteración desesperante y su lectura se hace muy penosa para el lector moderno”.

El profesor de Historia Antigua de la Universidad de Granada publica en la Revista de Estudios Árabes y Hebraicos las conclusiones de un trabajo de investigación sobre “Justino y Trifón. Diálogo de intolerancia entre judíos y cristianos a mediados del siglo II”, en el que afirma que, pese a su reputado talante, abierto y filosófico, Justino muestra en su Diálogo con Trifón que el desencuentro de las religiones judía y cristiana ha entrado a mediados del siglo II en una fase irreversible de intolerancia recíproca. Lo que unos y otros buscan no es convivencia, sino la conversión del contrario y su consiguiente desaparición como grupo religioso.

El tono y los contenidos de la obra prueban, según Fernández Ubiña, que el resultado final de este enfrentamiento no es todavía previsible, pues tanto judíos como cristianos se encuentran inmersos en graves problemas de entendimiento con la sociedad y el Estado romanos y hasta su propia supervivencia parece en peligro.

“Como es sabido, afirma el profesor de la UGR, el cristianismo fue en sus orígenes una secta judía mal avenida con otras corrientes del judaísmo, como los saduceos y algunas tendencias del fariseísmo, que no toleraban ni el título mesiánico que los cristianos daban a Jesús, ni su menosprecio de la Ley y de los rituales mosaicos.”

La ruptura se fue agravando conforme avanzaba la helenización del cristianismo y su misión por el mundo greco-romano. Las tensiones teológicas, manifiestas ya en los escritos paulinos, hicieron que el judaísmo tradicional, el que asumió el movimiento fariseo y rabínico, tildase a los cristianos de heterodoxos.

“La primera Guerra Judía (66-73) −asegura el profesor Fernández− en la que los cristianos se negaron a luchar contra Roma, consumó esta separación ahora contemplada en clave también social y política, pues la insolidaridad cristiana bien podría tacharse de traición al pueblo judío. No es, pues, casual que fuese en los años posteriores a esta guerra, a punto de finalizar el siglo I, cuando los judíos ortodoxos incluyeron en sus oraciones la célebre maldición contra los “minim” o herejes (los antiguos nazarenos). De este modo, las disputas teológicas y la guerra contra Roma acabaron creando un clima propicio para la descalificación personal y, lo que era más importante, para que el cristianismo dejara de verse como una secta heterodoxa del judaísmo y se presentara ante la sociedad y ante sus propios fieles como una religión autónoma”.

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Referencia
Prof. José Fernández Ubiña
Departamento de Historia Antigua
Tel. 958 244 247 / 958 243 679 Correo e. jfubina@platon.ugr.es