La filosofía política no aspira a interpretar el mundo ni tampoco a transformarlo, sino que, como conocimiento de segundo orden y tribunal de la razón, busca la transparencia, calibra el alcance cognitivo y la corrección de nuestras creencias y nuestros proyectos, al tiempo que provee la justificación y legitimación de los principios y condiciones que deben regular la interacción social.
Éstas son algunas de las reflexiones vertidas en el volumen “La teoría política frente a los problemas del siglo XXI”, cuya edición ha corrido a cargo de los profesores Ángel Valencia, y Fernando Fernández-Llebrez, quienes recogen en este libro publicado por la Editorial Universidad de Granada, los contenidos de las jornadas homónimas que se celebraron en diciembre de 2002, dirigidas por el profesor Antonio Robles Egea.
Según los autores del libro, que citan a Bhikhu Parekh, “en la actualidad la teoría política, tras décadas de estancamiento, goza de buena salud, pues siendo capaz de sobrevivir a los «más fieros ataques, ha edificado una impresionante tradición capaz de albergar nuevos materiales experimentales». Pero si bien esto supone un avance, también es cierto que si «la disciplina quiere seguir progresando, debe de estar dispuesta a enfrentarse a nuevos retos y revisar sus instrumentos teóricos», ya que, de lo contrario, el supuesto avance podría ser el inicio de un nuevo, y no deseado, letargo.”
Se refieren los profesores Valencia y Fernández-Llebrez a la dificultad que entraña en nuestro tiempo hablar con rigor y, sobre todo, escribir sobre nuestro presente y, menos aún, hacerlo sobre aquello que emerge como algo nuevo y, además, ser capaz de diferenciar entre lo que hay de novedoso o no. “Para ello, −afirman− seguramente y aunque resulte paradójico, el tiempo pasado ayude bastante, pero también la capacidad de abordar directamente la propia realidad y hacerlo con valentía intelectual”.
Globalización
Los cambios acaecidos en el orden mundial con el desplome interno del «socialismo real» forman parte de algunos de estos retos, según los autores del libro. “Caída ésta −señalan− que afecta a cuestiones que van desde la «unipolaridad» del mundo, con todas sus consecuencias, hasta la(s) forma(s) de legitimación de la que se dota la propia democracia moderna, pues ha perdido su «tradicional contrincante», quedando atrapada en la disputa liberal-demócrata. Pero también está el proceso de globalización económica en el que nos encontramos, que afecta no sólo a la relación entre política y economía y sus justificaciones teóricas y prácticas, sino también a las dimensiones territoriales de la democracia representativa (sus límites y potencialidades), así como el necesario rigor conceptual a la hora de comprender dicha realidad”.
Del mismo modo, la relación que se establece entre el desarrollo económico, social y político, y su conexión con la cuestión ecológica se convierte en otro de los asuntos que están vertebrando la realidad política en este siglo XXI, pues las posibilidades o no que permitan tales conexiones serán cruciales a la hora de abordar ciertas políticas públicas. En un sentido similar, el proceso de inclusión que ha llevado parejo la tradición democrática moderna supone tener que pensar realidades nuevas que piden a voces entrar en la temática «tradicional» de la teoría política. “Las cuestiones referidas a las identidades sexuales, las políticas de igualdad entre los géneros, las «minorías sociales», etc., son asuntos que ya difícilmente pueden quedar al margen de nuestro trabajo teórico”.
Referencia
Profesor Fernando Fernández-Llebrez
Departamento de Ciencia Política y de la Administración. Universidad de Granada
Tel. 958 248 377 / 958 244 198 (departamento)
Correo electrónico: fernando@ugr.es