Miguel Botella ve «imposible» abrir la fosa de Lorca sin identificar sus restos
El director del Laboratorio de Antropología Física de la UGR asegura que es «absurdo» estudiar la fosa de Víznar sin saber a quiénes pertenecen los restos
Efe/ Granada | Actualizado 17.07.2009 – 01:00
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El antropólogo asegura que el primer problema será la localización exacta de la fosa.
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El antropólogo Miguel Botella aseguró ayer que es «imposible técnicamente» estudiar la fosa en la que supuestamente yacen los restos del poeta Federico García Lorca junto a los del maestro Dióscoro Galindo y los banderilleros Francisco Galadí y Joaquín Arcollas sin identificarlos a todos.
Este experto, director del Laboratorio de Antropología Física de la Universidad de Granada (UGR) y que ha colaborado con la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Granada en varias exhumaciones, aseveró que es «absurdo» hacer el estudio de una fosa en la que hay restos de varias personas «sin saber quién es quién».
Estas declaraciones se producen después de que la consejera de Justicia y Administración Pública, Begoña Álvarez, anunciara el pasado miércoles que la Junta de Andalucía sólo identificará genéticamente los restos de las personas enterradas en esta fosa si sus familiares lo han solicitado, lo que dejaría fuera los del poeta granadino, cuyos descendientes siempre se han mostrado contrarios.
Sin embargo, Botella explicó que antes de llevar a cabo las pruebas de ADN, los restos deben ser sometidos a distintos exámenes que permitan agrupar los huesos de cada víctima y concretar a cuál de ellas pertenecen. Así, el profesor detalló que nada más abrir la fosa, un equipo integrado por arqueólogos y antropólogos deberá trabajar «sobre el terreno» en la «individualización» de los restos, ya que lo normal en este tipo de hechos violentos es que estén mezclados, fracturados y dañados.
Posteriormente, ya en el laboratorio, se continuaría con las labores de identificación y se sometería a los restos a diversas pruebas de superposición de imágenes en 3D, para lo que se usarían las fotografías que existen de las supuestas víctimas.
«Del maestro y de los banderilleros se conoce sólo una imagen, mientras que de Lorca hay decenas», recordó el profesor Botella, para quien la última fase del proceso, la de la prueba de ADN, serviría para corroborar los resultados de todo el análisis previo.
Para este antropólogo, el primer problema que plantea la exhumación de la fosa donde supuestamente yacen el poeta, el maestro y los banderilleros es su localización real, ya que ésta podría estar ubicada en dos zonas distintas en las que se han hallado un mínimo de diecisiete enterramientos, por lo que el trabajo para encontrar la que se busca podría demorarse meses.
La Consejería de Justicia y Administración Pública de la Junta confirmó el miércoles que ésta ultima un protocolo de actuación que permita abrir la fosa de Lorca el próximo otoño y que partirá de la adhesión a las directrices sobre exhumaciones del Gobierno central. Luego se elaborará un protocolo propio y de carácter general que permita abrir este tipo de enterramientos.
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