Honores para la bandera entre vítores de fiesta marcial
Al avanzar hacia Gran Vía sobre las 11.30 horas se podían percibir, en lugar de las bocinas de los coches habituales en cualquier cruce en Granada, las marchas militares sonando por unos altavoces. La bandera de España que suele lucir frente al Triunfo no estaba en su sitio. Y en las cercanías de esa rotonda, el tráfico estaba cortado y el despliegue de seguridad era más que evidente, puede que con esa intención. El motivo es que el Mando de Adiestramiento y Doctrina, Madoc, desafió ayer a la lluvia que amenazó durante la mañana y llevó a a cabo su homenaje a la bandera con motivo del Día de la Constitución.
La concurrencia se extrañaba de la presencia de una compañía militar en la Avenida de la Constitución. «¿Pero no es mañana?» -por hoy-, acertó a preguntar una señora que contemplaba los uniformes verdes -del Ejército de Tierra y la Guardia Civil- y azules -del Ejército del Aire- ordenándose marcialmente frente a los Jardines del Triunfo. Junto a ellos, chavales de seis centros educativos de la capital ondeando pequeñas banderas y atentos a los que llegaban a pie por Gran Vía, cortada al tráfico para la ocasión. Antes de las 12.00 horas fueron llegando la consejera de Gobernación, Clara Aguilera, junto al delegado de la Junta en Granada, Jesús Huertas. Antonio Cruz, subdelegado del Gobierno centra; Antonio Martínez Caler, presidente de Diputación; y José Torres Hurtado, alcalde de Granada, ocuparon su puesto en la tribuna de las autoridades. Cerca, casi la totalidad del equipo de gobierno de la capital, junto a las ejecutivas provinciales del PSOE y del PP. Unas quinientas personas atendían al desarrollo de los acontecimientos. Y a las 12.00 horas, con la puntualidad que se le presupone a las fuerzas armadas, llegó el teniente general jefe del Madoc, Manuel Bretón. Toque de corneta y tropa preparada para pasar revista.
Después del teniente general Bretón llegó la bandera para ser izada. Recorrió a pie el último tramo de Gran Vía, frente a la Normal y el IES Padre Suárez, donde ayer, durante al menos una hora, se atendía más a las ventanas que a las pizarras. Situación parecida a la que se debió vivir en el interior de la Delegación de Hacienda, en la que los funcionarios no estaban en sus mesas, sino asomados siguiendo atentamente el desarrollo del acto.
La enseña, desplegada sobre la calzada, era portada por una policía municipal, una bombera, un guardia civil, un policía nacional, un miembro del Ejército de Tierra y otro del Aire. Además de Luis Martín Arcos, empresario; Encarna Ximénez de Cisneros, periodista; Francisco Fernández, \’Paquillo\’, deportista; Jesús Fernández, \’Yiyo\’, torero; y Begoña Moreno, vicerrectora de la Universidad de Granada. Entre todos, ocupando casi todo el ancho de la calzada de la calle, llegaron hasta el mástil. La bandera fue izada con toda la solemnidad posible.
Los responsables políticos, el teniente general Bretón y seis escolares de los centros allí presentes leyeron artículos de la Constitución con la bandera ya en todo lo alto. Cada chaval que tomaba el atril era precedido por los vítores de sus compañeros. Pero la solemnidad volvió poco después, cuando comenzó el homenaje a los que dieron su vida por España, con un recuerdo especial a la última víctima de ETA, Ignacio Uría. Bretón, Torres Hurtado y Aguilera colocaron una corona de flores bajo la bandera mientras la banda municipal tocaba los acordes de La muerte no es el final, cantada por la compañía mixta apostada en la rotonda.
Al final de la marcha militar, mientras se empezaba a escuchar los motores de los tres helicópteros Sikorsky, la tropa se llevó las armas al rostro. Justo cuando las aeronaves sobrevolaron la bandera, una salva de fusilería recorrió la espina dorsal de los allí presentes y provocó incluso gritos en los escolares que, distraídos por los helicópteros, no se percataron de los preparativos. Aunque todo volvió a la calma cuando, tras la finalización del acto, los chavales vieron desfilar a la tropa calle abajo. Tuvieron que volver a clase y los funcionarios de Hacienda, al trabajo.